domingo 29 de noviembre de 2009

Trucos para limpiar el Aura y nuestra Casa


Baños con sal marina:

Muchas veces llegamos a casa despues del trabajo, y sentimos que tenemos nuestra aura cargada, o solemos darle muchas vueltas a la cabeza sobre situaciones ocurridas... Pensamientos obsesores... Una buena forma de cortar, y muy fácil de hacer, es darnos baños con agua y sal marina. La sal marina ha sido utilizada desde la antigüedad con fines protectores y limpiadores.

Podemos hacerlo en la playa, pero en casa podemos hacerlo a solas, y nos ahorramos el desplazamiento. Y además echaremos más cantidad de sal por litro, de la que tiene el mar, potenciando su efecto. Se recomienda hacerlo sólo dos o tres veces a la semana.

Necesitaremos:

* Un recipiente de agua para 8 lts.
* 350 gr. de sal marina.

Antes del baño convencional, rellenamos el recipiente con agua y sal marina, y añadimos agua tibia. Mezclamos bien la mezcla hasta que se disuelva la sal.

Luego nos echamos toda esa agua poco a poco, intentando sentir que ocurre con nuestro campo energético, durante unos 5 minutos (cada una que esté el tiempo que necesite, pero preferiblemente no más de 20 minutos). Luego nos quitamos el agua salada, y proseguimos con el baño normal.


Limpiar la casa:


* 1 carboncillo
* Un trocito de ruda
* Incienso de olíbano

Esta limpieza es muy potente, podemos hacerla una vez a la semana, o cuando sintamos que sea necesaria. Es muy sencilla, compras una plantita de ruda en el vivero, la dejas secar, o la cortas en trocitos muy pequeños, (unas dos ramitas, porque es fuerte), la echas al carbón y lo pasas el humo por toda la casa... (el carbón lo puedes poner en un platito pequeño de taza).

Luego, cuando terminas con la ruda, agregas el incienso de olíbano, unos granitos, hasta que hayas podido quemar unos 25 gr. aproximadamente... Lo pasas por toda la casa igualmente y los cuartos de baño. Cuando notes que es suficiente, y se ha formado una suave cortina de humo, apaga el carbón con una tapita o una taza, y en unos 15 minutos, ventila la casa.

Ruda

Limpiar nuestra aura al salir del trabajo:


Una buena forma de no llevarnos el trabajo a casa, es aplicar un simple ejercicio: Después de que salgamos, nos ubicamos en algún parque o zona ajardinada, intentando pisar el cesped o la tierra pura (sino cuentas con ello no pasa nada, aunque notarás más los efectos en contacto con la tierra).

Procede a pedirle a la madre tierra que te ayude a limpiar toda la densidad que cargas del trabajo, y envíale una sincera bendición. Luego visualiza y siente como toda esa carga se va al centro de la tierra donde hay un gran centro de luz que lo trasmuta. Posteriormente, siente y visualiza como entra energía nueva, pura y positiva, a rellenar los espacios que ocupaba antes la energía insana.



viernes 27 de noviembre de 2009

Mantras hindúes para conectar con la Energía Femenina


Links de descarga:

Parte I y II:

http://www.4shared.com/file/142270393/652e8231/Mantra_Shakti_II__Parte_I__Sha.html

http://www.4shared.com/file/142299825/a1d4e0c5/Mantra_Shakti_II__Parte_II__Sh.html

lunes 9 de noviembre de 2009

Matriarcalismo Vasco

Representación de "Mari", Madre Diosa Vasca


Aunque soy partidaria del concepto de igualdad, y equilibrio entre las dos fuerzas; creo que es muy importante para la mujer conocer la existencia del matriarcado que hubo miles de años antes del patriarcado. Por lo que podemos ver, ahora lo que ha sucedido ha sido una especie de "venganza masculina" que debemos trascender. Aquí os copio un artículo interesante sobre el matriarcalismo vasco (entre otros tantos que hay):

Se entiende por matriarcalismo vasco la estructura psicosocial centrada o focalizada en el arquetipo matriarcal-femenino (Madre/Mujer, el cual encuentra en el arquetipo de la Gran Madre vasca Mari su precipitado como proyección de la Madre Tierra/Naturaleza) que impregna, coagula y cohesiona el grupo social tradicional vasco de un modo diferenciante respecto a los pueblos indoeuropeos patriarcales, en palabras de Andrés Ortiz-Osés. Se trataría de una estructura que, si bien da cuenta de fenómenos relevantes, no aparece ella mismo a simple vista; sino en un transfondo antropológico profundo. De acuerdo con Bachofen el término infraestructura psicosocial podría ser usado también para caracterizar a la estructura matriarcal, que no es algo dado, sino una actitud según el teórico citado.

Subestructuras profundas co-implicadas

Según Andrés Ortiz-Osés la tipología matriarcal vasca implicaría la coimplicación de las siguientes subestructuras:
Andrés Ortiz-Osés, estudioso del matriarcalismo vasco

1.Subestructura psicomítica: La sociedad y la mitología gira en torno a la Gran Madre, al tiempo que esta se encuentra representada como Mari en el hogar como la madre-mujer o etxekoandre. Así nos lo recuerda José Miguel Barandiarán:

Etxekoandre, etxekoandere: "Es el principal ministro del culto doméstico. Ella practica, en efecto los actos cultuales, como ofrecer luces y comestibles a los difuntos de su casa, bendecir a los miembros de su familia una vez al año, adoctrinar a todos en el deber de mantenerse en comunión con sus antepasados (...)"

2.Subestructura social: la herencia y el parentesco se transmiten por la línea femenina, según Caro Baroja se debería al papel de la mujer como recolectora de los alimentos en el paleolítico o agricultura de azada en el neolítico.[3]

3.Subestructura simbólico-lingüística: la realidad es articulada como flujo o devenir de la energía femenina adur, que conjuran las sorginak, frente a la consideración estática de la realidad como ser patriarcal. El propio lenguaje ofrece en su interpretación primigenia de la realidad una marca asignación de lo matriarcal femenino, el conocido sufijo -ba.

4.Subestructura anímica: gran ligazón a la madre, dependencia "oral" (cfr. txokos), fratrías o hermandades, la religión con un sentido envolvente o totalizante del cosmos y de la existencia o izatea, erotismo difuso, prepotencia de los artilugios femenino mágicos, autoritarismo materno, etc. De acuerdo con la terminología de G.R. Taylor en Sex in History se podría hablar de un "matrismo" comunalista-espontaneista frente a un "patrismo" individualizador-culpabilizante. Esto se vería reflejado en los akelarres y el comunalismo o grupalismo en el colectivismo agrario aun superviviente en lugares como el Valle del Baztán o en el comunalismo foral.

La mujer como sacerdotisa

Caserío vasco, hogar de la familia y de quien es señora la Etxekoandre

La etxekoandre o señora de la casa es quien representa a la casa, presidiendo así los actos y las ceremonias sagradas como la sepultura. Cuando no hay ninguna mujer de la familia que pueda asistir a tales actos es reemplazada por la andereserora (señora soror en euskera), que es a modo de sacerdotisa del vecindario quien representa a las etxekoandre o ministros del culto doméstico. Barandiarán opinaba que esto había contribuido a elevar al aprecio y consideración en que era tenida la mujer, por eso en muchos casos era y es instituida heredera de la casa con preferencia a sus hermanos, por ejemplo en los tiempo forales; situación contraria al derecho feudal, de origen germánico. Ejemplo de la importancia de la mujer en el sacerdocio pagano son los ritos que aun se conservan en lugares como Urdiáin (Navarra), donde en los dos solsticios las mujeres recorren el pueblo formando círculos alrededor de las hogueras y cantando coplas al Eguzki Amandrea o la Abuela Sol.

En el aprecio en que los antiguos vascos tuvieron a la mujer influyó el papel fundamental que está desempeñó en los distintos aspectos de la vida familiar. Mientras el marido marchaba de casa debido a la exigencias de la vida trashumante, del marino o pescador era ella quien dirigía las funciones del culto doméstico, elevando su dignidad y prestigio y, a su vez, favoreciendo la situación social y política de la mujer.

Andrés Ortiz-Osés defendía desde el punto de vista de la antropología simbólica vasca que la Etxe vasca, como casa o caserío, reconstituía la cueva de la Diosa Mari, y cuya representación era la Etxekoandre o Señora de la casa. La etxe vasca es radical, elemental y absolutamente matriarcal-femenina en opinión del catedrático de hermenéutica citado, pues es a la vez tiempo y espacio de comunión de vivos y muertos, morada y sepultura, templo y cementerio y lugar de vida (procreación y nacimiento) y muerte (defunción, entierro y rememoración).[8]

Mari, la Diosa Madre

Representación de Mari, la Madre Diosa

Mari es la diosa principal de la mitología euskerica, siendo de las primitivas Diosas-Madre europeas la única que ha llegado hasta nuestros días. Es el personaje mítico más relevante de las tradiciones vascas, siendo la señora de todos los genios telúricos[10] y la madre de Atarrabi y Mikelats, dos divinidades o genios, el primero signo del bien moral y el segundo del signo contrario. Esta diosa es por lo tanto neutral, simbolizando el equilibramiento de los contrarios propio de la madre tierra o Amalur.

Así lo justifica Franz-Karl Mayr:
"La figura mítica de Andra Mari, personificación de la Magna Terra (Ama Lur) y sus energías vitales, ofrece rasgos perentorios y reflejos quebrados de la vieja diosa Madre paleolítica y su culto. (...)"

Este filósofo defendió que el transfondo arquetípico de la mitología vasca había que inscribirlo en el contexto de un Paleolítico dominado por la Gran Madre, en el que el ciclo de Mari y sus metamorfosis ofrece toda una simbología típica del contexto matriarcal-naturalista. De acuerdo con el arquetipo de la Gran Madre, esta suele encontrarse relacionada con los cultos de fertilidad, como en el caso de Mari, quien es la determinante de la fertilidad-fecundidad, la hacedora de lluvia o pedrisco, aquella de cuyas fuerzas telúricas dependen las cosechas, en el espacio y el tiempo, la vida y la muerte, la suerte (gracia) y la desgracia.

Así lo explican Andrés Ortiz-Osés y Franz-Karl Mayr:

" (...) Mari no es sino la proyección mítica de una experiencia primigenia: la experiencia de la vida vivida bajo el misterio del embarazo femenino, de la alimentación y cocción femeninas, de la magia curativa de la mujer, del hogar como centro de la casa. Mari no solamente es la epifanía de Ama Lur (la Madre Tierra/Naturaleza y sus fuerzas personificadas) sino que representa el ordo natural, cuyas redes teje y desteje, en devanedera de oro, en las astas de su carnero. A esta Divinidad máxima vasca se le ofrenda simbólicamente el carnero, animal sagrado por excelencia, cargado de valores curativos y mágicos. (...) Mari representa el arquetipo matriarcal predominante en el Paleolítico (...)

"La Gran Diosa Vasca Mari es claramente el símbolo de la Vida, la Naturaleza y sus fuerzas telúricas, pero es además la diosa madre de todos los diosecillos, númenes, genios y fuerzas personificadas, preminentemente femeninas."


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Matriarcalismo_vasco

martes 3 de noviembre de 2009

Adi Shakti Mantra


ADI SHAKTI, ADI SHAKTI, ADI SHAKTI NAMO NAMO
SARAB SHAKTI, SARAB SHAKTI, SARAB SHAKTI NAMO NAMO
PRITHUM BHAGAWATI, PRITUM BHAGAWATI, PRITUM BHAGAWATI NAMO NAMO
KUNDALINI, MATA SHAKTI, MATA SHAKTI, NAMO, NAMO.

Mantra de Kundalini Yoga: Este primer mantra nos sintoniza con la frecuencia de la Madre Divina, y con su energía primordial protectiva y generativa. El entonar este mantra también elimina miedos y satisface deseos. Adi Shakti significa el "Poder Primordial", Sarab Shakti significa "Todo el Poder", y Pritum Bhagawati significa "que genera a través de Dios".

Audio:
http://www.4shared.com/file/138573571/b02b7b20/Adi_Shakti_Mantra_de_Kundalini_Yoga.html


Fuente original: http://www.hispayoga.com/mantras.htm