domingo, 27 de abril de 2008

Mujeres iluminando al mundo

Se ha dicho que el siglo XXI será de la mujer o no será. No pude evitar el reflexionar la frase y agregar que si la mujer sana, sanará la raza humana...

“Cuerpo y espíritu. Exterior e interior. Polvo y Eternidad. El Dios invisible rodea mi vida. Su perfección se ha manifestado a través de la forma: Soy un ser humano, Soy Una mujer, Soy, Yo misma…..” Hace poco leí la frase que menciono arriba y me impactó mucho... La mujer tiene en sus manos ese poder depositado y confiado a ella, a través de la Gracia. Su naturaleza, vocación y misión es lo que trataremos de ampliar en este artículo.

El cuerpo de la mujer está hecho para “ser una sola carne con otro” y desarrollar en sí una nueva vida humana. Es maravilloso, que la mujer tenga el privilegio de ser portadora potencial de la vida y por lo mismo, tan urgente que re-descubra su razón de ser en el mundo. La función de la mujer es doble: ser compañera de un alma y madre de otros hombres, de más mujeres.

Para serlo de una forma sublime, deberá ella misma tomar la decision de desarrollar su naturaleza femenina. Conocer su alma única, individual que sólo le pertenece a ella y forjar su carácter a través de esfuerzos concretos, la convertirá en la mujer que la sociedad de hoy necesita.

El alma de la mujer en palabras de Edith Stein debe de ser por consiguiente amplia y abierta a todo lo humano; debe ser sosegada, de modo que ninguna débil llamita pueda ser apagada por la tempestad; debe ser cálida, a fin de que las tiernas semillas no se congelen; debe ser luminosa para que en las esquinas y pliegues oscuros no hagan su nido los parásitos; en sí reservada, de forma que las irrupciones del exterior no amenacen la vida en el interior; vacía de sí misma, para que la vida ajena tenga en ella espacio; finalmente, señora de sí misma y de su propia realidad, a fin de que toda su personalidad se encuentre en actitud de servicio a toda llamada. Esa es una imagen ideal del alma femenina.

Para eso estaba plasmada el alma de la primer mujer, y así podemos nosotros pensar el alma de la Madre de Dios. Todo esto nos lleva a ver claramente cual es la mission de la mujer en el mundo: Humanizar la raza humana.

REFLEXIONANDO

Si tu alma es amplia: tendrás presente que debes llevar el calor y corazón a donde quiera que vayas. Que serás un instrumento de integración y no de division. Se debe tener presente que esto debe hacerse por perseguir la aceptación de los otros o por que se diga de mí, ¡Qué mujer más extraordinaria! Sino, por el puro hecho de estar conciente que cada otro, independiente de tu relación con él, es un alma digna de veneración y acogida como la tuya.

El resultado de esto es que haya delicadeza en tu trato hacia los otros. ¡Es un gusto estar en tu compañía!.

Si tu alma es silenciosa: Especialmente en la sociedad en la que vivimos hoy, hay muy pocas respuestas de silencio interior. La misma Edith Stein lo dice: muchas almas femeninas se encuentran demasiado, y demasiado fuertemente, en movimiento; este movimiento, la carrera loca de cada día; levantarme, llevar a los niños al colegio, preparar el almuerzo; ir a la oficina; recoger a los niños, recoger la casa, ruido, estruendos que no dejan dar paso a las acciones que son ejercidas desde una mujer vigilante de ese tan necesario silencio interior para ser más efectiva en nuestras relaciones humanas.

La mujer que ha conquistado el silencio interior puede vivir en medio de un mundo lleno de ruido, competencia y materialismo, pero siempre estará centrada y sus acciones serán actitudes de luz para con los demás.Si tu alma esta vacía de sí y recogida en sí: Muy difícil, muy difícil, porque estamos dirijiendonos al ego. Pero no es imposible alcanzar el vacío interior cuando hay voluntad soberana. Por supuesto, la liberación del ego sólo se logra a través del trato constante con El Dios del Amor.

La piedad es una cualidad que le pertenece al sexo femenino, en ella misma por su propia naturaleza existe ese deseo de darse, de entregarse. Al donarse ella misma por voluntad propia a Dios, la entrega a los demás ya no le parecerá difícil. Aunque esto debe hacerse con el convencimiento de que eso, es lo que se quiere.Si tu alma es cálida: tendrás una presencia luminosa. Cálido es el seno de una madre porque acoge; cálidas son las notas de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi porque nos hacen danzar el alma; cálido es el canto de un canario porque nos trae paz. Todo esto, eres tú cuando se desarrolla la calidez en tu alma. Ser mujer en nuestros días es convertirse en guerrera de la paz.

La psicología moderna ha dado por fin su visto bueno a que el alma humana forma parte de nuestra totalidad. Nos hace ser quien somos, nosotros, seres humanos. Con una dignidad que no le pertenecen a los animales ni a las plantas. Viktor Frankl, medico, filósofo y neuropsiquiatra, trata de dar sentido a la vida y a la persona ante los valores como una forma de autorrealización singular. Frank ve tres dimensiones en el ser humano: Lo somático, lo psíquico y lo espiritual. Lo espiritual es lo que nos hace humanos, es nuestro valor propio.

Esto espiritual no es algo definitivo ni acabado, sino una costrucción y un proyecto, que se realiza en la construcción de la personalidad por medio de la búsqueda del significado en nuestra propia vida. Es aquí en donde se hace presente el papel de la religion en la educación de la mujer. La religion debe incluir a la mujer, forjar una nueva "religión" que refleje los verdaderos valores del alma. Así nos convertirmos en aquello que estamos destinadas a ser: Mujeres... Iluminando el mundo

Autora original: Sheila Morataya
Modificaciones de Shakty

¡Toda mujer es bella!


"Hoy me siento fea. Y es que me ponga lo que me ponga me fatal. ¡Y apenas ayer pensaba que no estaba tan mal!… ¡Pero hoy amanecí hecha un auténtico un asco! "

La mayoría de las mujeres sabemos lo que es tener un día de esos: hagamos lo que hagamos nos sentimos irremediablemente feas.

¿Pero qué pasó? Anoche te metiste entre las sábanas bella y radiante, y esta mañana te miras como si te hubiera pasado una aplanadora encima. Te sientes sencillamente espantosa. Claro que sí eres la del espejo, ves tu misma cara… ¿por qué este cambiazo?

(Ese diablito llamado ego…)

Tengo una amiga que es modelo, guapísima, y padece el mismo síndrome. Jamás olvidaré su imagen en el espejo, poniéndose en la cara un kilo de maquillaje y repitiendo sin parar: “estoy hecha un asco, espantosa, horrible, ay, te juro que me cambiaría por la primera mujer que se me pusiera enfrente”. Y la primera apareció: doña Mati, la señora de 62 años que ha hecho del vecindario su hogar; le basta arrastrar su viejo carrito de supermercado con miles de bolsas y chunches, acomodarse en un quicio, ¡y ya está, ahí dormirá hoy! No pude más que sonreír malévolamente. ¿En serio te cambiarías?… ¡anda quiero verlo!
Apostarle todo al aspecto es reflejo de una actitud súper narcisista: “yo soy lo que aparento ser”. “Mi valor radica en mi apariencia”.
“Lo importante está en la superficie”. Tanta exigencia de que la mujer sea “bella” nos ha dañado terriblemente.En contrapartida, los hombres no sufren tanto como nosotras. La mayoría de ellos, de hecho, no necesitan de un coro que les repita insistentemente que están guapísimos, maravillosos e irresistibles. Saben que su papel en la vida no depende directamente de cómo luzcan, y no dejan que ninguna sombra de duda se interponga entre ellos y el espejo. Tienen muy claro que el éxito no va ligado al aspecto físico.
¿Qué pasa con nosotras? ¿No va siendo hora de vivir menos vanidosamente, menos pendientes de la mirada aprobatoria de los demás? Los días en los que nos sentimos espantosas son producto de un kilométrico ego. ¡Ni que fuéramos yogur con fecha de caducidad, que de un día para otro amanece con moho y echado a perder!
Estas alteraciones en la percepción del aspecto que tenemos están relacionadas con la fragilidad de la autoestima. ¿Por qué usamos la palabra horrible (algo que produce malestar y rechazo) cuando lo que realmente queremos decir es que nos sentimos comunes y corrientes, sin chiste ni gracia ni gloria de reflectores?
En esos días nos comportamos de manera diferente; tenemos la sensación de que todo se vuelve en nuestra contra, nos sentimos marginadas… sobre todo de la gente guapa. Ráscandole tantito descubrimos que justamente en esos días hay una total falta de confianza en nosotras mismas, lo que a su vez provoca mal humor, mucho mal humor. Nuestro ego crece a tal medida que pierde pie. Nos exigimos ser absolutamente hermosas e irresistibles ¡o nada!
Haz un repaso de tus conocidos y date cuenta que no son guapísimos, pero todos tienen algo bello. Las personas que no tienen una belleza clásica siempre tienen algún atractivo, algo que les da el buen ver.
Dafne, quien trabaja en un despacho de Contabilidad, no toleraba su nariz, así es que se la operó. Debo decirte que ése era su sello, lo que la distinguía de las demás; ahora tiene una vulgar nariz pequeña y respingada, y desde un helicóptero se nota que es hechiza. Ella pensó que todo cambiaría quitándose “el defecto”. El problema es que no se operó el cerebro (¡je!), perdón que no se operó ningún cambio en su actitud, no le dio por prepararse más, por cambiar el humor de perros que la caracterizaba, y las cosas en su vida siguieron igual. Ahora está pensando en implantarse pómulos, y luego tal vez rellenar sus labios con colágeno, pero aunque lo haga jamás va a ser feliz con su imagen mientras no se acepte tal y como es.
Liliana tiene una mancha de nacimiento que le tapa la mitad de la cara y gran parte del cuello y escote. Lo cubría con maquillaje, pero llamaba más la atención, así que acudió con una dermatóloga y con cremas y tratamientos, mucho menos costosos y penosos que los 3 kilos de maquillaje que utilizaba, ha logrado desvanecerla. Ahora se siente mejor, y apenas se nota, pero aún tiene esos días.
Por más que nos hagamos cambios aquí o allá, lo único que nos hará sentir mejor es enriquecer nuestro interior.

La felicidad no puede separarse de la belleza. ¿Acaso te has sentido espantosa cuando tienes un romance? ¡Seguro que no!, porque estamos radiantes, nos brillan los ojos, el cabello luce sedoso y el cutis es como de porcelana. Nos sentimos amadas. Lo mismo pasa con las que acaban de dar a luz; a pesar del esfuerzo, dolor y cansancio, lucen maravillosas.
¿Por qué no comenzar a querernos en serio, dándole el valor a lo verdaderamente importante? Liberarse del estrés sirve, y mucho. Tengo varias amigas que cuando se liberan de malas relaciones, de trabajos fastidiosos, de problemas, lucen mucho mejor.
Un buen comienzo es dejar de actuar como esclavas de cánones de belleza convencionales y superficiales; por eso somos despiadadas con nosotras mismas cuando algún rasgo nuestro no es compatible con las reglas establecidas. Y extrañamente sólo las aplicamos a nosotras mismas; incluso admiramos lo que otras detestan de sí mismas: un cabello extremadamente ondulado, unas piernas llenas y bien torneadas, unos ojos orientales, un cabello negro azabache, un color de piel moreno bronceado…
La verdadera belleza es algo profundo, algo relacionado con la generosidad, la verdad, la seguridad y la fuerza. Volvamos a mirarnos en el espejo. Si nuestra cara es la que a nuestros amigos les gusta ver, que adora nuestro galán y que refleja nuestras alegrías y los sinsabores de nuestra niñez y juventud, ¿no será verdad eso de que todas las mujeres somos bellas?

Autor: BK, sitio: toda mujer es bella.

martes, 22 de abril de 2008

Contactando con Nuestra Diosa Interna



Podemos hacerlo de muchas formas, cada una tiene la suya, pero podríamos decir que el primer paso para contactar con la Diosa es una firme disposición interna de hacerlo.

En nuestro interior habita nuestra Divina Madre, se le ha llamado de muchas formas a lo largo de la historia: Isis, Diosa Vach, Kwannon, Isthar, Tara... En algunas doctrinas le llaman Ramio, pero podéis llamarla como os vibre en el corazón.

Algunas de las formas que tenemos para contactar con ella son las siguientes:

La meditación. Primero tenemos que ordenar nuestra mente y nuestros pensamientos, tenemos que hacer un “hueco”, un espacio en los pensamientos, para poder tener accedo a la intuición y a nuestros reales anhelos. Podemos empezar practicando 5 minutos al día recitando un mantra, luego 10, también podemos oír cintas de relajación, intentando centrar nuestra atención en lo que nos dice la grabación. Aprender a relajar el cuerpo a voluntad, es una actividad que lleva su tiempo, no es de la noche a la mañana (en la mayoría de los casos), se requiere perseverancia y paciencia, los resultados irán viniendo poco a poco, aunque creáis que no hacéis -nada-, esta actividad se va cristalizando en los mundos internos, se va asentando, para luego manifestarse en el mundo físico.

La oración. Pedirle a nuestra Divina Madre interna, que nos enseñe, que nos eduque, que nos dé comprensión de nuestras actitudes destructivas, de nuestro ego, y nos ayude a liberarnos de él. Encender alguna velita que represente nuestra divina madre para nosotros, tara, Maria, pedirle de corazón su ayuda.

Autoestima. Trabajarnos el autoestima, leer sobre ello, no ser tan duras con nosotras mismas, el amor empieza por uno mismo, la luz empieza de adentro hacia fuera y no alrevés, intentemos ser comprensivas con nosotras mismas, respetarnos, valorarnos, perdonarnos, permitirnos SER FELICES... Solo así podremos dar amor y comprensión a los demás, (y a su tiempo, sin prisas ni agobios)...

Técnicas de relajación. Practicar Yoga, Tai-chi, Chi-kung, Reiki... Algún arte que nos ayude a conectar con nuestro cuerpo. [Todas estas técnicas son buenas, pero podría recomendar por experiencia propia el Reiki. El Reiki realizado con una maestra o maestro de alto nivel de conciencia, es la mejor vía para contactar con las energias de la Diosa Madre.]

Auto-observacion. Observar continuamente los pensamientos que surgen en nuestra mente: pensamientos masoquistas, autodestructivos, desmoralizantes, es importante abrir un espacio en la mente. En algunos casos puede ser aconsejable analizarlos, pero lo mejor es dejarlos pasar e ignorarlos, para intentar conectar con nuestro Ser Interior.

Hacer ejercicio en la naturaleza. Cuando salgamos a pasear por el monte, intentar hacerlo con mucha atención de lo que ocurre, del momento presente, del canto de los pájaros, del sonido del viento en los árboles, la belleza de paisaje, descalzarnos, sentir el contacto con la Tierra Madre. Aprender a respirar. Concentrarnos en nuestra respiración es una buena forma para aprender a relajarnos y despejar la mente.

Hierbas. Tomar infusiones tranquilizantes si es necesario y sustituir los medicamentos de farmacia siempre que sea posible. Empezar a tomar contacto con la naturaleza, las plantas nos curan, son la forma mas saludable de hacerlo, cuando nos bebemos una infusión, nos bebemos la esencia y la energía de la planta mas pura, si podemos recolectarla nosotras mismas, mucho mejor (si nos sale del corazón es bueno pedirle permiso para nosotras ser conscientes de su importancia y establecer mejor contacto con ella). Las plantas son seres vivos, se dice que todos hemos sido plantas en vidas anteriores.

Remedios vibracionales. Os recomiendo las flores de Bach y las de Saint Germain. Las últimas son esencias de flores del amazonas, por experiencia propia puedo decir que ayudan mucho, incluso más que las de Bach.

Lectura. Leer todo lo relacionado con psicología positiva, eneagrama, autoconocimiento, siempre a vuestro ritmo y dependiendo de vuestras necesidades. La buena lectura es alimento para el alma. Tenéis algunos links para conseguir libros en “enlaces”.

Constelaciones Familiares. Aunque yo no recomiendo todas las terapias por igual a todo el mundo (porque cada una de nosotras somos distintas), considero que las constelaciones familiares son una buena forma de empezar a sanar la relación con nuestra madre, y de entender la dinámica familiar.

Mudras y Mantras. Al meditar podemos utilizar algunos mudras para cerrar nuestro circuito de energía y centrarnos más en el objeto de la meditación, (por ejemplo, el de la paz interior). Y algún mantra para ayudarnos a concentrarnos también viene muy bien, puede ser el OM (sonido universal).

Estas técnicas no son necesarias todas juntas a la vez, pero si es recomendable ir introduciendo en nuestra vida cotidiana alguna de estas actividades, o inclusive inventarnos nosotras mismas nuestros ejercicios de relajación.

La mentira de la igualdad actual

Creéis que porque os comportéis como hombres y los imitéis, ¿en realidad os amáis a vosotras mismas?.


Quiero hacer énfasis en el autoengaño de la mujer en las últimas décadas. Nuestras predecesoras hicieron mucho por nosotras en el comienzo de la liberación femenina en los años 20, y nos abrieron el camino para actuar poder ahora. Ahora es el momento de dar el gran paso.

La igualdad actual está basada en la comparación, es decir, la mujer interiormente se sigue sintiendo inferior y se menosprecia, pero se pone la coraza de "yo valgo tanto como el hombre y voy a hacer lo mismo que él". En vez de mantener nuestra feminidad, honrarla, conocerla y manifestarla. La hemos renegado y apartado, y hemos dicho "NO, yo quiero ser como el hombre, ser mujer no se valora".

En algunos casos hemos escogido como modelos a seguir los comportamientos masculinos más bajos de la sociedad. Como ejemplos podríamos citar: la promiscuidad, el exceso de alcohol, las drogas, etc... Nos hemos quitado las faldas y los vestidos, nos cortamos el pelo, y ya creemos que tenemos todo arreglado. Nos hemos puesto a cargar pesas (culturistas). Nos hemos convertimos en unas frustradas imitadoras de hombres y no seguimos los anhelos más profundos de nuestra corazón.

Eso es toda la igualdad que hay en este momento. No hay un sentir de valor y respeto profundo por nuestra condición de mujer. Ni por nuestra parte, ni por parte de ellos.

Yo no estoy en contra del feminismo. Me parece perfecto que hayamos recuperado nuestra libertad y nuestros derechos en estos tiempos. El punto que yo estoy tratando es, ¿de verdad la igualdad actual honra la femineidad, o la sigue despreciando con posturas más discretas? Mantiene una postura de igualdad y -de mujer liberal-, pero seguimos desconectadas de Nuestra Femineidad, de La Diosa Madre del Universo.

Es el momento de dar el gran paso, reconocer la Deidad Femenina que llevamos dentro, conocerla, honrarla y comprender nuestro papel en el mundo. Debe haber un reconocimiento interno por nuestra parte acompañado de la comprensión. El trauma mora en lo más profundo de nuestro inconsciente y es necesario irlo sanando para recuperar nuestra autoestima, y nuestra felicidad.
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Comentario: Mi intención personal en este blog es dar comprensión a las mujeres sobre su situación actual en el mundo, pero sin llegar a caer en radicalismos de 'exterminio masculino'. Recordad que nosotras también tenemos energía yan en nuestro cuerpo, en nuestros organos, absorvemos energía yan del sol, mi intención es dar comprension para liberarnos de las cadenas sociales sin que sea destructivo para nosotras mismas. El dedicarle la guerra al hombre sería posponer el odio y la venganza, y estas son emociones muy autodestructivas. Recordemos que el machismo es una enfermedad mental, un complejo de inferioridad, y no una cualidad inherente al hombre. Esta actitud y tendencia social la podemos modificar educando de otra forma a nuestros hijos, y amándonos y transformándonos desde adentro hacia afuera. El valor, la fuerza, el respeto y la aceptación que anhelamos, tiene que empezar por nosotras mismas, allí radica la esencia del cambio.

lunes, 14 de abril de 2008

La vergüenza de ser nosotras mismas

La vergüenza es otro de los obstáculos que tenemos para conectar con nuestro ser interior. Es una emoción sutil, muy parecida a la culpa, que surge cuando hacemos actos inadecuados, ridículos o dignos de condenación.

Mirando la definición de ridículo que aparece en el diccionario encontramos:

"Extraño, irregular y de poco aprecio y consideración". "Acto expuesto a la burla o al menosprecio de la gente, sea o no sea con razón justificada".

Con esta definición podríamos declarar, que la vergüenza y el ridículo son sentimientos creados socialmente basados en normas externas de comportamiento. Además de ser carencias intrínsecas del autoestima que nos impiden ser auténticas.


Muchos de nuestros actos espontáneos, inocentes y completamente normales, fueron rechazados en nuestra infancia con las típicas frases represivas de: "Eso esta mal”, "Eso se ve ridículo", "Que dirá la gente", "no lo hagas",...


Y con esta carga de represiones nos han convertido a lo largo de los años, en una manada de robots y mimos imitadores que no tienen expresividad ni alma propia. Nos hemos convertido en imitadoras de doctrinas frías y muertas, y las sensaciones internas de infelicidad han ido invadido nuestro ser.


Aquí me refiero a la vergüenza de nuestra imagen, de nuestras emociones, de nuestras ideas y pensamientos. Siempre estamos fingiendo. Nos han hecho creer que hay que tapar a toda costa nuestra verdadera esencia, sin ninguna comprensión, ni orientación adecuada al respecto.


Con esto no digo que dejemos hacer a los demás lo que les apetezca. Pero es que en el mismo ámbito de las relaciones personales se puede ver. Dentro del marco del respeto y la educación, se nos condena salirnos del "comportamiento social normal" y parece que ser nosotras mismas se convierte en algo terrible. Si al otro le parece ridículo lo que yo digo. Y me dejo influenciar por mis sensaciones de ridículo y vergüenza. Me estoy encadenando a su juicio y me he vuelto -literalmente su esclava- al querer complacerle y ganarme su aprobación.


“La liberación consiste en: No sentirse nunca más avergonzada de una misma". Nietzsche


jueves, 10 de abril de 2008

Oración Celta


Me levanto hoy,
Por la fuerza de los cielos,
Luz del sol,
Brillo de la luna,
Resplandor del fuego,
Presteza del viento,
Rapidez del rayo,
Profundidad del mar,
Estabilidad de la tierra, y
Firmeza de la roca.


domingo, 6 de abril de 2008

La importancia de la mujer en el despertar de la consciencia global

Este es un tema muy importante en la actualidad. Hablando claramente, la mujer no ama ni acepta su lado femenino, inconscientemente le parece un castigo; por la cultura, la religión... Muchas veces no ha entendido a que se debe esta discriminación. Y si a las mujeres les cuesta amar y reconocer su lado femenino, imagínense a los hombres. Estos son incapaces de hacer las paces con su lado YIN.

El estado actual de la naturaleza, es el reflejo exterior e inconsciente, del desprecio por las energías femeninas. Tenemos una fuerte carga psíquica de generaciones anteriores, de desprecios y torturas que hay que sanar. Hay que empezar a ser consciente de lo inconsciente que mora en nosotr@s.

Sólo la conciencia y la comprensión pueden abrirnos las puertas hacia un mundo mejor, así podremos salvar a la madre naturaleza y a nosotr@s mism@s, que estamos en peligro de extinción. La naturaleza no aguantará mucho tiempo más nuestras basuras físicas y energéticas. Por ello invito a mujeres y hombres a integrar el aspecto YIN en su psicología y en su vida. Pero no superficialmente, tiene que ser una comprensión profunda, no exclusivamente de la razón (aunque también aplicando la lógica tenga mucho sentido).

Os invito a olvidaros de las religiones, olvidaros de los escritos, sentir la realidad AHORA, no sabemos quién escribió esos libros. Y muchas veces ni los entendemos en realidad. Los interpretamos de millones de formas distintas. Y según vamos teniendo más consciencia, entendemos mejor las cosas. Empecemos a vivenciar y experimentar la realidad por nosotr@s mism@s, es la única forma de poder vivir felices y sin conflictos internos.
A
hora, fijaros en los siete chakras, ¿cuál es el chakra base?... El chakra de la Madre tierra, el de la energía kundalini. Para poder mover y utilizar esta energía tenemos que amar nuestro lado femenino, y hacerlo de corazón.

El primer chakra , es la BASE, la confianza y la seguridad, el chakra por donde se empieza el camino hacia el despertar. Sino, de nada vale que estemos horas y horas haciendo ejercicios y rituales para despertar los chakras, sin haber comprendido esto. No podemos saltarnos lecciones, porque sino tenemos que volver a atrás y empezar de nuevo.

sábado, 5 de abril de 2008

Aprender a aceptar nuestras virtudes

El problema de la falta de autoaceptación no está de ningún modo limitado a las "negaciones". Pueden asustarnos tanto nuestras virtudes como nuestros defectos; puede asustarnos tanto nuestro genio, pujanza, emoción o belleza como nuestra vacuidad, pasividad, depresión o falta de atractivo. Nuestras desventajas plantean el problema de la Ineptitud; nuestras ventajas, el desafío de la responsabilidad.
Puedo negarme a aceptar mi sensualidad; puedo negarme a aceptar mi espiritualidad. Puedo rechazar mi pena; puedo rechazar mi alegría. Puedo reprimir el recuerdo de acciones de las que me avergüenzo; puedo reprimir el recuerdo de acciones de las que me enorgullezco. Puedo negar mi ignorancia; puedo negar mi inteligencia. Puedo negarme a aceptar mis limitaciones; puedo rehusarme a aceptar mis potencialidades. Puedo ocultar mi flaqueza; puedo ocultar mi fortaleza. Puedo negar mis sentimientos de odio hacia mí mismo; puedo negar mis sentimientos de amor por mí mismo. Puedo fingir que soy más de lo que soy; puedo fingir que soy menos de lo que soy. Puedo menospreciar mi cuerpo; puedo menospreciar mi mente.

Nuestros puntos fuertes o virtudes pueden hacernos sentir solos, alienados, marginados del grupo, blanco de la envidia o la hostilidad, y nuestro deseo de pertenencia puede superar cualquier deseo de realizar nuestro potencial más elevado. Es bien conocido, por ejemplo, el caso de muchas mujeres que asocian un alto nivel de inteligencia o de realización con la pérdida de la feminidad. Puede ser necesario un gran coraje para estar dispuesto a admitir, aun en la intimidad de nuestra mente: "Yo puedo hacer cosas que otros no parecen capaces de hacer." O: "Soy más inteligente que el resto de mi familia." O: "Soy sumamente atractiva." O: "Exijo de la vida más que los que me rodean." O: "Yo veo más profundamente y con más claridad".

Recuerdo a una joven que vino a pedirme tratamiento hace mucho tiempo. Florencia, de veinticuatro años, tenía el rostro de un ángel y hablaba con el vocabulario de un estibador. Había probado todas las drogas que yo conocía y algunas de las que nunca había oído hablar. A los dieciocho años dormía en el sótano de un club estudiantil, donde le daban comida y techo a cambio de sus servicios sexuales. En ese momento se ganaba la vida trabajando como camarera. El azar hizo que cayera en sus manos mi libro The Psychology of Self Esteem; se sintió interesada y me llamó al consultorio para concertar una cita.

Hizo todo lo que pudo para no gustarme, pero me gustó. Yo estaba convencido de que, bajo una capa de corrupción, ella escondía a una persona extraordinaria. Recuerdo cuando, mediante la hipnosis, la hice retroceder hasta cierto día de su pasado, en la escuela secundaria. Comenzó a sollozar. El profesor hacía preguntas al azar a diversos alumnos. La oí susurrar: "Por favor, Dios mío, haz que si me pregunta a mí, yo no sepa la respuesta". Le pregunté:

"¿Por qué?" Y respondió: "Porque te odian. Si sabes mucho te odian. Te odian si eres demasiado Inteligente".

Pero ella no sólo tenía una inteligencia fuera de lo común. De chica era muy alta para su edad, físicamente fuerte, e inusualmente bien proporcionada. Practicaba casi cualquier deporte mejor que la mayoría de los muchachos, con gran enfado y humillación por parte de sus hermanos mayores, que le pegaban, la ridiculizaban y la atormentaban. Sin mirar los libros, obtenía muy buenas calificaciones. En el pueblo donde vivía no había nadie como ella, nadie con quien pudiera hablar. Se sentía odiada por su familia, y odiada por sus virtudes, no por sus defectos.Al llegar a la adolescencia empezó una autodestrucción sistemática, como venganza contra su familia y, al mismo tiempo, como grito de socorro.

Un día, durante la terapia, después de seis meses de trabajo, se enfadó muchísimo conmigo. Como no podía explicar sus motivos, la invité a practicar la técnica de completar oraciones: Lo malo de usted, Nathaniel, es...

¡Que cree en mí!.
¡Que se niega a verme como una persona corrupta!.
¡Que me hace sentir mi dolor!.
¡Que me hace sentir que hay esperanza!.
En aquel momento estaba llorando, y refunfuñando a la vez. Prosiguió:
-¡Que me hace creer en mí misma!.
-¡Que me devolvió a la vida!.
-¡Que no me ve como me ven los otros!.
-¡Le odio!.
-Ahora lloraba sin ningún control...
-Esto es tan difícil... -repetía entre sollozos una y otra vez.
-¿El qué?.Me miró con los ojos temerosos y a la vez esperanzados de un animal salvaje.
-Admitir que lo que usted ve está ahí. Que usted tiene razón, que yo soy inteligente, que soy especial, que soy buena.

Aun ahora, casi dos décadas después, ese momento ha quedado grabado en mí como uno de los más grandes premios de mi carrera de psicoterapeuta: el momento de ver a un ser humano reuniendo el coraje suficiente como para admitir y aceptar sus propios méritos.Dieciocho meses después de empezar la terapia, Florencia estudiaba creación literaria en la Universidad de California. Unos años más tarde, ya casada, se ganaba la vida como periodista.La encontré un día por casualidad en la calle, diez años después de la terapia; quizás no la habría reconocido, si ella no se me hubiera acercado a saludarme con gesto jovial. Iba bien vestida, y se la veía segura de sí misma, sonriente y alegre, en apariencia ya ajena a toda aquella tragedia que había vivido.

-No sé si usted se acuerda de mí, pero yo sí me acuerdo de usted.
-Yo dudé un momento.
-Usted es... ¿Florencia?.
-Claro. Soy yo.
-¡Qué alegría verla!.
-¿Sabe quién es usted, Nathaniel?.
-¿Quién soy?.
- Es la persona que se negó a verme como una vagabunda y una prostituta. Usted me vio como alguien especial. Y me hizo verme así. ¡Dios, a veces lo odié tanto!. Aceptar quién era yo, quién realmente era... fue lo más difícil que tuve que hacer en mi vida. La gente siempre habla de lo difícil que es aceptar los propios defectos; alguien tendría que hablar de lo difícil que puede ser aceptar nuestras virtudes.

A veces el camino hacia la autoestima es solitario y temible. No podemos saber cabalmente y de antemano cuánto más satisfactorias resultarán nuestras vidas. Pero cuanto más dispuestos estemos a experimentar y aceptar nuestros muchos aspectos peculiares, más rico se volverá nuestro mundo interior, mayores serán nuestros recursos, y más aptos nos sentiremos para afrontar los desafíos y oportunidades de la vida. También es más probable que descubramos -o creemos- un estilo de vida que se adapte a nuestras necesidades individuales.
Extraído del Libro "Como mejorar su autoestima" de Nathaniel Branden

El cuerpo femenino del dolor colectivo

La dimensión colectiva del cuerpo del dolor tiene distintas ramificaciones. Las tribus, las naciones y las razas tienen sus propios cuerpos colectivos, algunos más pesados que otros y la mayoría de los miembros de la tribu, la nación o la raza participan de ellos en mayor o menor medida.

Casi todas las mujeres participan del cuerpo femenino del dolor colectivo, el cual tiende a activarse especialmente antes de la menstruación. En ese momento, muchas mujeres se sienten invadidas de emociones negativas.

La supresión del principio femenino, especialmente durante los últimos 2.000 años, le ha dejado el espacio al ego para imponer su supremacía en la psique colectiva de la humanidad. Aunque es obvio que también las mujeres tienen ego, éste encuentra terreno más fértil para echar raíces en la forma masculina en lugar de la femenina. Esto se debe a que las mujeres se identifican menos con la mente que los hombres. Permanecen en mayor contacto con el cuerpo interior y la inteligencia del organismo donde se originan las facultades de la intuición. La forma femenina está menos rígidamente encapsulada que la masculina, es más abierta y más sensible a otras formas de vida, y está en mayor sintonía con el mundo natural.

Si no se hubiera destruido el equilibrio entre la energía masculina y femenina en nuestro planeta, el crecimiento del ego se habría visto obstaculizado en gran medida. No le habríamos declarado la guerra a la naturaleza y no estaríamos tan completamente alejados de nuestro Ser.

Nadie conoce las cifras exactas porque no hay registros de la época, pero parece que durante un período de 300 años, el Tribunal de la Santa Inquisición torturó y asesinó entre 3 y 5 millones de mujeres. Esa institución fue fundada por la Iglesia Católica para suprimir la herejía. No hay duda de que, junto con el Holocausto, ese período se nos presenta como uno de los capítulos más sombríos de la historia de la humanidad. Bastaba que una mujer mostrara amor por los animales, caminara sola en los campos o los bosques, o recogiera hierbas medicinales, para que se la tildara de bruja y después se la torturara y quemara en la hoguera. La feminidad sagrada fue declarada demoníaca y prácticamente desapareció de la experiencia humana toda una dimensión. Otras culturas y religiones como el judaísmo, el islamismo y hasta el budismo, también suprimieron la dimensión femenina, aunque de manera menos violenta. La situación de la mujer se redujo a ser el vehículo para traer hijos al mundo y a ser propiedad del hombre. Los hombres que negaron nuestro aspecto femenino, incluso en su interior, pasaron a dirigir el mundo, un mundo totalmente desequilibrado. El resto es historia o más bien una historia de casos de locura.
¿Quién tuvo la culpa de este miedo por lo femenino, que puede describirse solamente como una paranoia colectiva aguda? Podríamos decir que los culpables fueron los hombres, naturalmente. Pero entonces, ¿por qué en tantas civilizaciones precristianas como la sumeria, la egipcia y la celta las mujeres eran respetadas y no se le temía al principio femenino sino que se le veneraba? ¿Qué fue lo que hizo que los hombres se sintieran amenazados por las mujeres? El ego que evolucionaba en su interior. Sabía que solamente a través de la forma masculina podría controlar totalmente nuestro planeta y que, para hacerlo, debía inutilizar a la forma femenina.


Con el tiempo, el ego se apoderó también de la mayoría de las mujeres, aunque nunca pudo afianzarse tan profundamente en ellas como en los hombres.

Ahora vivimos una situación en la cual se ha interiorizado la supresión de nuestro aspecto femenino, incluso en la mayoría de las mujeres. Muchas de ellas, puesto que lo sagrado de lo femenino está suprimido, lo sienten en forma de dolor emocional. En efecto, se ha convertido en parte de su cuerpo del dolor, junto con el sufrimiento infligido a las mujeres durante miles de años a través del parto, las violaciones, la esclavitud, la tortura y la muerte violenta.

Pero las cosas están cambiando rápidamente. Muchas personas comienzan a tomar conciencia y el ego comienza a perder su dominio sobre la mente humana. Puesto que el ego nunca se arraigó profundamente en las mujeres, está perdiendo su ascendiente sobre ellas con mayor rapidez que sobre los hombres.

Extraído del Libro de Eckhart Tolle - "Una Nueva Tierra"

miércoles, 2 de abril de 2008

Técnicas para vencer el miedo


Sobre el Temor

Si lográsemos arrancar de la tierra la inseguridad y el temor exagerado, duplicaríamos la salud y la felicidad del género humano.

Si la ira implica agresividad y tendencia a destruir un obstáculo (verdadero o supuesto) de la felicidad, pero que creemos superable, el temor se da cuando ese obstáculo se nos presenta como insuperable. Entonces, descartando la lucha, tratamos de huir o evitar ese peligro.

¿De donde viene el temor?

Impresiones fuertes de terror o vivencias multiplicadas de temor, aunque sólo sean por conversación, o la imaginación nítida, o el cine, o la novela, van dejando, a manera de residuo o sedimentación en la subconsciencia, la tendencia a la inseguridad, el sentimiento de temor, y cuando este sentimiento encuentra a la mente desocupada, tiende a ocuparla con sus imágenes tenebrosas, provocando las alteraciones orgánicas de inhibición, temblor, contracción de los sanguíneos, palidez, respiración anhelante, rubor, palpitaciones, etc.

Como controlarlo

El temor es la emoción mas difícil de controlar, porque con frecuencia no sabemos lo que tememos o porque tememos, como en la angustia y en las fobias o temores infundados. Su motivación suele ser inconsciente, o se transfirió de la causa real a alguna circunstancia concomitante; o reprimiendo inconsciente la reacción natural que heriría nuestro orgullo, le dimos salida en esos miedos simbólicos que reconocemos infundados, pero que no sabemos dominar.

Dominar el temor inconsciente

Para esos casos se impone una exploración más profunda del subconsciente, de los orígenes de la anormalidad y de las circunstancias que le precedieron o la acompañaron. Descubierto esto es más fácil superar ese temor.

Vencer el temor consciente

1.- Ante todo hay que actuar. Pues si el temor tiende a inhibir nuestras actividades, no hay que secundarlo con la inacción, sino, al revés, vencer a través de la actuación.

2.- Concretarlo. El temor, cuanto mas vago y confuso, más aflige. Contestemos por escrito y con detalle a estas preguntas: ¿Qué temo? ¿Y por qué? Al detallar el daño o peligro veremos con frecuencia que era insignificante. El miedo es n monstruo que vive en la caverna del subconsciente, envuelto en tinieblas; iluminemos la caverna, saquémosle de su oculta madriguera, mirémosle cara a cara y lo desharemos.

3.- Razonarlo. ¿Qué probabilidad hay de que esto suceda?¿De mil veces una? ¿de cien mil, de un millón de veces, una? Nadie se debe preocupar cuando la probabilidad es tan pequeña que solo es posibilidad. Y si acontece, ¿será tan desastroso como temo? Siempre la imaginación sobrecarga con tintes negros nuestras emociones.

4.- Encararlo. Y suponiendo que esto suceda ¿qué? ¿No han pasado otros por trances semejantes y han podido vivir y ser felices? Y si he de morir ¿qué? ¿No podría entonces empezar a ser más feliz en la eternidad?. Al imaginar lo peor que nos puede suceder y al aceptarlo, hallándole una solución humana o divina, venceremos el miedo exagerado.

5.- Evitar los incitantes o mas bien las ideas de alarma que ellos suscitan en nosotros. Distraer de ellas nuestra atención, concentrándola en sensaciones conscientes o concentraciones voluntarias o, mejor, cuando el temor es exagerado e impuesto por la imaginación...

6.- Poner las ideas contrarias. “No hay peligro, la probabilidad de que esto es mínima. El mal que puede venir es insignificante o trae bienes mayores” Esto se facilita por la educación religiosa y los actos de confianza en Dios providentísimo.

7.- Poner el sentimiento contrario. de valor, de seguridad, de optimismo; por los mismos medios que nos trajeron temor, pero con signo contrario, es decir, por actos intensos de valor, por vivencias o recuerdos fuertes de seguridad, por palabras con el mismo tono. Un acto de heroísmo puede curar rápidamente a un tímido.

8.- Asociar vivencias personales de seguridad a las que nos suelen producir temor, imaginándonos dominando la situación y diciéndolo con tono seguro de la voz.

9.- Para la angustia muscular. Llamo así a un estado latente de inseguridad o angustia debido a una fuerte y prolongada tensión en los músculo intercostales. Estos impiden la conveniente dilatación del pecho, la que tenemos cuando estamos animados o seguros, y en cambio nos imponen la postura del tímido o deprimido. Para estos casos, de no aparecer causas psíquicas o emocionales del temor, tratemos de ablandar esos músculos cuanto antes con adecuado a ejercicios gimnásticos, con postura mas correcta y con masaje.

10.- Poner la expresión contraria. De ojos no muy abiertos y fijos indican temor, sino mas bien de mirada segura y blanda; de una voz mas profunda y firme, apoyándola en el aire que sale y no en la garganta, y de una respiración más profunda y lenta.

Remedio preventivo

Ante todo no infundir tal sentimiento en los niños o jóvenes exagerándoles o recordándoles continuamente sus defectos. No infundirles ni por broma, temores de fantasmas, de muertos, de la oscuridad, de los animales, porque probablemente continuaran activos en lo inconsciente después, cuando sean mayores. Por el contrario hay que animarles y mostrarles sus posibilidades de progreso. Si tienen fracasos o temores, ayudarles cuanto antes a superarlos, convencidos de que no deben desalentarse, sino aprovecharlos para aprender a levantarse y desarrollar mayor fortaleza."

- Fragmentos seleccionados del libro de Narciso Irala “Control cerebral y emocional”

El masoquismo en la Mujer

Quería escribir un artículo sobre el masoquismo en base a mi experiencia, pero creo que la mejor definición la tiene Claudio Naranjo en su Libro "Carácter y Neurosis". Donde hace mención también a Karen Horney. Aquí os copio el texto:


[Creo que la discusión más completa e intuitiva del carác­ter masoquista hasta la fecha, en la literatura, es la de Karen Horne y, quien, sin embargo, a veces habla de este síndrome generali­zando en exceso el aspecto de "autonegación". He aquí lo que Haroíd Kelman, discípulo de Horney, dice del masoquismo en la "International Encyclopedia of Psychology"'.

"Según Horney, el masoquismo no es ni un amar el sufri­miento en cuanto tal, ni tampoco un proceso de autonegación biológicamente predeterminado. Es una forma de relacionarse y su esencia es el debilitamiento o la extinción del yo individual y la fusión con una persona o poder que se piensa es más grande que uno mismo." Esta observación corresponde al aspecto autolimitador de la envidia y al intenso deseo de absorber en sí mismo los valo­res percibidos en los demás, y también a su disposición a sufrir por este "amor", o, dicho más exactamente, por esta necesidad de amor.

El artículo continua: "El masoquismo es una forma de hacer frente a la vida a través de la dependencia y el autoempequeñecimiento. Aunque ello resulta más obvio en el área sexual, abarca todo el espectro de las relaciones humanas. Como parte del desarrollo de un ca­rácter neurótico, el masoquismo tiene sus propios objetivos espe­cíficos y un sistema de valores. El sufrimiento neurótico puede servir a los propósitos de evitar recriminaciones, competitividades y responsabilidades. Es una forma de expresar acusaciones y venganza de un modo disfrazado. Atrayendo y exagerando su sufrimiento, justifica sus exi­gencias de afecto, control y reparación. En el sistema distorsiona­do de valores del masoquismo, el sufrimiento es elevado al rango de virtud y sirve de base para reclamar amor, aceptación y recom­pensa. Puesto que el masoquista se enorgullece de y se identifica con su yo autonegador, sufriente y desvitalizado, la conciencia de impulsos contrarios, de orden expansivo o autoexaltante, lo mismo que el sano esfuerzo por crecer, resultarían destructivos para su autoimagen. Abandonándose a un odio intransigente a la parte intolerable de sí mismo, el masoquista intenta eliminar el conflicto que le suponen sus impulsos contradictorios, y así el ma­soquista se sumerge en el odio a sí mismo y en el sufrimiento."]

[ "La persona se sitúa a sí misma en situaciones que la lle­van a fracasar y que le traen consecuencias dolorosas, incluso cuando tiene claramente disponibles otras opciones mejores [...] Rechaza ofrecimientos razonables de ayuda de otras personas [...] Reacciona a acontecimientos personales positivos con depre­sión o con sentimientos de culpa [...] Característicamente, la gente que presenta este desorden actúan de tal modo que hacen que los demás se enfaden con ellos o los rechacen [...] Pueden evitar repetidamente oportunidades placenteras [...] Con frecuen­cia, intenta hacer por los demás cosas que requieren un excesivo sacrificio, lo que les proporciona un sentimiento de orgullo y eleva su autoestima."]

[ En su descripción de los borderlines. Millón escribe: "Por consiguiente, son excesivamente temerosos de la desvalorización y el rechazo de los demás. Con una base de auto­estima tan inestable, y carentes de los medios para llevar una existencia autónoma, los borderlines se mantienen constante­mente al borde, a pique de caer en la ansiedad de la separación y prontos a anticipar el inevitable abandono. Los acontecimientos que despiertan estos miedos pueden precipitar esfuerzos extre­mos por restablecer el equilibrio, ya sea por medio de la idealiza­ción o de la propia abnegación, o por actos autodestructivos con los que busca atraer la atención, o bien, por el contrario, median­te actos autoasertivos y el impulso de la rabia."]

[ Asimismo observa Schneider en los melancólicos una tendencia a la vanidad: "El compararse a sí mismos con quienes viven felizmen­te y el conocer la sencillez característica de estas gentes le llevan a mirar el sufrimiento como algo noble y a considerarse a sí mis­mos de un modo aristocrático. Otros ven en el sufrimiento un mérito, lo que, unido a su tendencia a reflexionar y a cavilar sobre la amargura de la vida terrena y la profunda necesidad de ser ayudados, les lleva a buscar un refugio de orden filosófico o religioso". Señala también "una preocupación estética en los melan­cólicos, que puede manifestarse en su forma de vestir y de vivir, y que puede incluso desembocar en presuntuosidad."]

Como veis chicas, muchas veces somos nosotras mismas las que nos hacemos la vida imposible. Quizas este tipo de actitud sea más frecuente en las mujeres por la educación cristiana que recibimos en la infancia, de que hay que sufrir y sufrir sin parar, y que eso es una virtud. Pero si nos basamos en los descubrimientos de escritos antiguos sobre Jesús, vemos que lo único que él predicada, era que nos amáramos a nosotras mismas(os); porque con eso ya había suficiente luz para expanderla por todas partes.

Pienso que haber hecho del masoquismo una virtud, fue una añadidura posterior de la Iglesia. Así estaríamos mas débiles y seríamos más controlables. El sufrimiento que nos causamos nos baja la vibración, nos hace daño, y hace daño a las personas de nuestro entorno. Y ni siquiera estamos haciendo bien a nadie, ¡que absurdo verdad!

Libérate de la envidia

Uno de los problemas más frecuentes que tenemos las mujeres, es el de la envidia. No es muy agradable de oir, pero éste es el principal motivo por el que estamos tan desconectadas entre nosotras, muchísimo más que los hombres. Ellos no suelen chismorrear tanto sobre ellos mismos, y las estadísticas dicen que sus relaciones de amistad suelen ser más duraderas.

¿Pero por qué es así? ¿Será qué somos demasiado envidiosas?
Esta conducta destructiva ha venido influenciada por el patriarcado para mantenernos separadas e impedirnos que formáramos una fuerza juntas. Ha sido una manera muy astuta de tenernos entretenidas. Aunque reconozco que de última la responsabilidad de cambiar es nuestra.

En muchos pueblos y ciudades, las mujeres suelen emplear una buena parte de su tiempo criticando a otras y echándose 'pestes'. Sobre todo cuando creen que la otra es más feliz, sólo porque tiene un hombre al lado y eso le da un valor en sí misma. Amiga, esto es una falacia. Para empezar: No sirve de nada tener un hombre al lado sino nos amamos a nosotras mismas, porque no nos hará felices, y menos sí el valor de ese hombre es cero, o se cree más importante sólo por el hecho de ser hombre.

Pero antes de seguir, quiero desarrollar más el tema de la envidia, para poder liberarnos de ella tenemos que pillarla en cuanto aparezca en nuestra cabecita y detener esa voz con argumentos reales y convincentes, no con teorías machistas y enfermas. Pogamos por ejemplo: Estamos en casa y nos disponemos a salir, nos arreglamos, y salimos a la calle. Allí comienza la comparación, se escucha en nuestra cabeza: "¿Qué pensará la gente de mí, estoy aceptable?". "¿Me aceptará algún hombre? así puedo presumir con mis amigas". "Mira que bonita la falda de aquella chica". "Ella está más delgada que yo". "Y aquella, como la miran los hombres”. "Me pondré el pelo así a ver si consigo ligar esta noche"... Y un sinfín de cosas más...
Así suele ser, un día tras otro, durante toda nuestra vida, y no nos damos cuenta de la enorme cantidad de energía que derrochamos en esta charla interior constante, que no lleva a ninguna parte y que causa una tremenda infelicidad... Creyendo que corriendo a la tienda a comprarme un nuevo vestido... O haciéndome la liposucción, o el aumento de pechos, ya me sentiré feliz y satisfecha conmigo misma... Sencillamente me estoy autoengañando, y estas acciones no me darán la felicidad que tanto ansío.


La envidia surge cuando creemos que la otra persona está disfrutando de una felicidad que nos ha sido negada a nosotras. Bien sea por el hecho de tener determinadas cualidades que la sociedad idolatra, o por tener más dinero, etc. Y no nos damos cuenta de la trampa que la sociedad nos han tendido.


Aunque no lo creas, la felicidad auténtica, real y duradera, está en nuestro interior, es gratis. Es una sensación general de bienestar que no tiene que ver con el dinero, ni las relaciones, ni con la apariencia, ni con el país de procedencia. Nadie te lo dice por la tele, ni en la prensa, porque sencillamente no interesa. La sociedad y su economía está basada en la infelicidad de la gente. Es bueno que descubras esto para poder salirte de 'la rueda del hamster'.

Sí te fijas, la gente feliz necesita menos cosas: Es menos ansiosa, menos impulsiva al comprar, no trabaja únicamente por dinero, valora otras cosas de la vida, no solamente lo superficial, tiene más consciencia de su entorno, de su alimentación, de la naturaleza... Y lo más importante, no necesita demostrarle nada a nadie, ¡porque simplemente es feliz!. Eso es lo que todo el mundo está buscando pero sin sospechar que el consumismo no le hará feliz nunca. Debemos buscarla en el camino adecuado, el camino adecuado es hacia adentro, es el que nos dá verdaderos frutos.

Necesitamos conocernos más a nosotras mismas y profundizar en nuestro interior: Técnicas de meditación guiada, de relajación, autoanálisis, aprender sobre nuestras energías, como limpiarlas y armonizarlas, contactar con nuestro verdadero Ser... Esto nos dará paz, comprensión y felicidad. Es un camino duro, pero no tan duro como tener que soportar la infelicidad hasta el fin de los días. A fin de cuentas, es lo que hemos venido a aprender a este mundo, hemos venido a aprender a ser felices y a conocer la energia del amor, sobre todo del amor hacia nosotras mismas.
Autora: Shakti

Deidades Femeninas del Mundo

Como siempre vemos fotografías de Dioses Masculinos, parece que las Deidades Femeninas no existen, aquí os pongo una selección de Diosas de varias religiones (en fotografías), y más abajo un listado con descripciones de las Diosas adoradas en la época matriarcal.

Amaterasu - La Diosa del Sol en el shintoísmo (Japón)


TARA BLANCA, conocida por la compasión, la larga vida, la sanación y la serenidad - Budismo


SARASWATI - Diosa del conocimiento y de las Artes - Hinduismo

ISIS - Gran maga, Gran diosa madre, Fuerza fecundadora de la naturaleza, Diosa de la maternidad y del nacimiento - Antiguo Egipto


MUT - "La Madre"- origen de todo lo creado- Antiguo egipto

KUAN YIN - Diosa de la compasión y misericordia - Asia del Este



LASKMI - Diosa Hindú de la belleza,
de la luz, de la santidad
y de la buena suerte - Hinduismo

MAAT - Diosa que personificaba los conceptos de Justicia,
Orden y Verdad en el antiguo Egipto



Tara Verde - cuyo nombre significa "estrella" o "la que ayuda a cruzar", es la Bodhisattva de la compasión - Budismo


GANGA - Diosa del Río Ganges - Hinduismo

BRIGIT- Diosa del Fuego y de la Poesía - Cultura Celta


Freya- Diosa germanica del amor y la fertilidad - Cultura Celta

MARIA- Madre de Jesus - Cristianismo


LISTADO DE DIOSAS

· Afrodita: Griega; Diosa del amor apasionado y sexual.

· Aradia: Italiana; Reina de l@s Bruj@s, hija de Diana.

· Arianrhod: Galesa; Diosa de las estrellas y la reencarnación.

· Ártemis: Griega; Diosa de la Luna.

· Astarté: Griega; Diosa de la fertilidad.

· Atenea: Griega; Diosa y protectora guerrera.

· Bast: Egipcia; Diosa de la Protección y de los Gatos.
· Brighid: Celta; Diosa guerrera y protectora. Brighid es también una Triple Diosa. Ella es fuerte y sabia.

· Ceres: Romana; Diosa de la Cosecha.

· Cerridwen: Celta; Diosa de la Luna y de la cosecha, también asociada con el aspecto de Madre Oscura de la Anciana.

· Deméter: Griega; Arquetipo de la Madre Tierra. Diosa excelente donde hay nacimientos o niños pequeños implicados.

· Dríadas: Griegas; espíritus femeninos de los árboles.

· Flora: Romana; Diosa de la Primavera y del nacimiento. Para flores bellas, bebés, y todas las gratificaciones de la Madre Tierra.

· Fortuna: Romana; Diosa del Destino.

· Freya: Escandinava; Diosa de la Luna y esposa/amante de Odín. También comandante de las valquirias.

· Hathor: Egipcia; protectora de las mujeres en los negocios. Hathor era astuta así como bella.

· Hécate: Griega; Diosa de la Luna como Anciana o Madre Oscura.

· Hera: Griega; Diosa del Matrimonio.

· Hestia: Griega; Diosa del Hogar y de la Chimenea.
· Inanna: Sumeria; Representación de la Diosa Madre.

· Isis: Egipcia; representa a la Diosa Completa o a la connotación de la Triple Diosa en un ser.

· Kali: Hindú; Diosa creativa/destructiva. Protectora de las mujeres maltratadas. Su poder es verdaderamente impresionante.

· Maat: Egipcia; Diosa de la Justicia y del Orden Divino. Maat es el verdadero equilibrio en cualquier situación. Ella actúa sin favoritismos y administrará justicia a todas las partes implicadas.

· Morgana: Celta; Diosa de las Aguas y de la Magia.
· Musas: Griegas; Diosas de la Inspiración que varían en número dependiendo del panteón usado.

· Neftis: Egipcia; Diosa de las sorpresas, las hermanas y las comadronas.

· Nornas: Celtas; las tres Hermanas del Wyrd. Responsables de tejer el Destino (pasado, presente y futuro).

· Nut: Egipcia; Madre Cielo. A menudo se la representa en forma circular acunando las estrellas.

· Perséfone: Griega; Diosa del Submundo así como de la Cosecha. Hija de Deméter.

· Selene: Griega; Diosa de la Luna y de las soluciones.
· Valquirias: Escandinavas; mujeres guerreras que transportaban las almas de los hombres caídos en la batalla hacia el cielo.

· Venus: Romana; Diosa del Amor y del Romance.

· Vesta: Romana; Diosa del Fuego.