lunes, 4 de agosto de 2008

La niña interior

¿Cómo puede una hija inconsciente del patriarcado continuar su búsqueda hacia la iluminación? Careciendo de un modelo de identidad, ¿cómo puede una mujer llegar a realizar su verdadero Ser?

Según un estudio que hice sobre el ego de las mujeres, las respuestas a estas preguntas se hallan en “la niña interior”. La niña animosa, juguetona y satisfecha de 7, 8 o 9 años, que toda mujer lleva en la memoria como piedra de toque de la mujer que puede llegar a ser. En las generaciones anteriores, las experiencias restrictivas que nos vinculaban al ideal femenino nos hicieron perder nuestra conexión con esta niña. Hoy día, el comportamiento opuesto –la mujer actuando como un hombre– amenaza desviarla. Sin embargo, a pesar de estos factores negativos, algunas mujeres están redescubriendo esta primera identidad de la infancia. Las que llegan a hacer el círculo completo hacia ésta, encuentran en la niña olvidada una llave para desbloquear el Ser esencial de la mujer.

Mega, una mujer de treinta y un años (que está incluida en mi estudio), recuperó a esta niña. Conmocionada por una aventura de su marido, inmediatamente después del nacimiento de su primer bebé, de repente se dio cuenta de que no tenía identidad propia. Había contado con el matrimonio en sí mismo para que le proporcionase un sentido de ser. Aterrorizada al comprobar que esta presunción le había conducido a abandonar su propia búsqueda, enfrentó la difícil tarea de construir una identidad. Lo hizo tomando opciones y decisiones que surgían del sentido recién encontrado de quién o qué era ella. Buscando en sus recuerdos, se encontró con su niña interior. Allí conectó “con la sensación de sentirse segura y completa en sí misma; de poder defenderse del mundo libremente, aunque eso significase estar sola”.

Las mujeres han atendido durante mucho tiempo los jardines de los demás. Mientras que ofrecían el contexto para el desarrollo de los demás, históricamente han descuidado el suyo. Empiecen a regar su jardín. Cuando una mujer lleva consigo la niña a través del umbral de la mujer adulta, cuando habla su propio idioma con la misma naturalidad con que mimetiza el lenguaje del patriarcado, cuando penetra en la verdad más profunda acerca de quién es y cuenta su historia de haber llegado a ser completa, gana el acceso a un mundo que es tan fértil y abundante como los más verdes jardines.

En la alianza entre la niña que posee la iniciativa y la mujer que conoce su potencialidad de generar, reside la fuerza creativa que necesitamos para llegar a ser plenamente nosotras mismas, y para hacer de esta cultura lo que tan desesperadamente se necesita. La realización de la evolución humana depende de que seamos capaces de recorrer el circuito hasta la niña interior y de conducirla hasta la mujer adulta.

Fuente: Extraído de Emily Hancock. "Ser Mujer" (edición a cargo de Conni Zweig) Editorial Kairós.