Uno de los problemas más frecuentes que tenemos las mujeres, es el de la envidia. No es muy agradable de oir, pero éste es el principal motivo por el que estamos tan desconectadas entre nosotras, muchísimo más que los hombres. Ellos no suelen chismorrear tanto sobre ellos mismos, y las estadísticas dicen que sus relaciones de amistad suelen ser más duraderas.
¿Pero por qué es así? ¿Será qué somos demasiado envidiosas?
Esta conducta destructiva ha venido influenciada por el patriarcado para mantenernos separadas e impedirnos que formáramos una fuerza juntas. Ha sido una manera muy astuta de tenernos entretenidas. Aunque reconozco que de última la responsabilidad de cambiar es nuestra.
En muchos pueblos y ciudades, las mujeres suelen emplear una buena parte de su tiempo criticando a otras y echándose 'pestes'. Sobre todo cuando creen que la otra es más feliz, sólo porque tieneun hombre al lado y eso le da un valor en sí misma. Amiga, esto es una falacia. Para empezar: No sirve de nada tener un hombre al lado sino nos amamos a nosotras mismas, porque no nos hará felices, y menos sí el valor de ese hombre es cero, o se cree más importante sólo por el hecho de ser hombre.
Pero antes de seguir, quiero desarrollar más el tema de la envidia, para poder liberarnos de ella tenemos que pillarla en cuanto aparezca en nuestra cabecita y detener esa voz con argumentos reales y convincentes, no con teorías machistas y enfermas. Pogamos por ejemplo: Estamos en casa y nos disponemos a salir, nos arreglamos, y salimos a la calle. Allí comienza la comparación, se escucha en nuestra cabeza: "¿Qué pensará la gente de mí, estoy aceptable?". "¿Me aceptará algún hombre? así puedo presumir con mis amigas". "Mira que bonita la falda de aquella chica". "Ella está más delgada que yo". "Y aquella, como la miran los hombres”. "Me pondré el pelo así a ver si consigo ligar esta noche"... Y un sinfín de cosas más...
Así suele ser, un día tras otro, durante toda nuestra vida, y no nos damos cuenta de la enorme cantidad de energía que derrochamos en esta charla interior constante, que no lleva a ninguna parte y que causa una tremenda infelicidad... Creyendo que corriendo a la tienda a comprarme un nuevo vestido... O haciéndome la liposucción, o el aumento de pechos, ya me sentiré feliz y satisfecha conmigo misma... Sencillamente me estoy autoengañando, y estas acciones no me darán la felicidad que tanto ansío.
La envidia surge cuando creemos que la otra persona está disfrutando de una felicidad que nos ha sido negada a nosotras. Bien sea por el hecho de tener determinadas cualidades que la sociedad idolatra, o por tener más dinero, etc. Y no nos damos cuenta de la trampa que la sociedad nos han tendido.
Aunque no lo creas, la felicidad auténtica, real y duradera, está en nuestro interior, es gratis. Es una sensación general de bienestar que no tiene que ver con el dinero, ni las relaciones, ni con la apariencia, ni con el país de procedencia. Nadie te lo dice por la tele, ni en la prensa, porque sencillamente no interesa. La sociedad y su economía está basada en la infelicidad de la gente. Es bueno que descubras esto para poder salirte de 'la rueda del hamster'.
Sí te fijas, la gente feliz necesita menos cosas: Es menos ansiosa, menos impulsiva al comprar, no trabaja únicamente por dinero, valora otras cosas de la vida, no solamente lo superficial, tiene más consciencia de su entorno, de su alimentación, de la naturaleza... Y lo más importante, no necesita demostrarle nada a nadie, ¡porque simplemente es feliz!. Eso es lo que todo el mundo está buscando pero sin sospechar que el consumismo no le hará feliz nunca. Debemos buscarla en el camino adecuado, el camino adecuado es hacia adentro, es el que nos dá verdaderos frutos.
Necesitamos conocernos más a nosotras mismas yprofundizar en nuestro interior: Técnicas de meditación guiada, de relajación, autoanálisis, aprender sobre nuestras energías, como limpiarlas y armonizarlas, contactar con nuestro verdadero Ser... Esto nos dará paz, comprensión y felicidad. Es un camino duro, pero no tan duro como tener que soportar la infelicidad hasta el fin de los días. A fin de cuentas, es lo que hemos venido a aprender a este mundo, hemos venido a aprender a ser felices y a conocer la energia del amor, sobre todo del amor hacia nosotras mismas.
¿Pero por qué es así? ¿Será qué somos demasiado envidiosas?
Esta conducta destructiva ha venido influenciada por el patriarcado para mantenernos separadas e impedirnos que formáramos una fuerza juntas. Ha sido una manera muy astuta de tenernos entretenidas. Aunque reconozco que de última la responsabilidad de cambiar es nuestra.
En muchos pueblos y ciudades, las mujeres suelen emplear una buena parte de su tiempo criticando a otras y echándose 'pestes'. Sobre todo cuando creen que la otra es más feliz, sólo porque tiene
Pero antes de seguir, quiero desarrollar más el tema de la envidia, para poder liberarnos de ella tenemos que pillarla en cuanto aparezca en nuestra cabecita y detener esa voz con argumentos reales y convincentes, no con teorías machistas y enfermas. Pogamos por ejemplo: Estamos en casa y nos disponemos a salir, nos arreglamos, y salimos a la calle. Allí comienza la comparación, se escucha en nuestra cabeza: "¿Qué pensará la gente de mí, estoy aceptable?". "¿Me aceptará algún hombre? así puedo presumir con mis amigas". "Mira que bonita la falda de aquella chica". "Ella está más delgada que yo". "Y aquella, como la miran los hombres”. "Me pondré el pelo así a ver si consigo ligar esta noche"... Y un sinfín de cosas más...
Así suele ser, un día tras otro, durante toda nuestra vida, y no nos damos cuenta de la enorme cantidad de energía que derrochamos en esta charla interior constante, que no lleva a ninguna parte y que causa una tremenda infelicidad... Creyendo que corriendo a la tienda a comprarme un nuevo vestido... O haciéndome la liposucción, o el aumento de pechos, ya me sentiré feliz y satisfecha conmigo misma... Sencillamente me estoy autoengañando, y estas acciones no me darán la felicidad que tanto ansío.
La envidia surge cuando creemos que la otra persona está disfrutando de una felicidad que nos ha sido negada a nosotras. Bien sea por el hecho de tener determinadas cualidades que la sociedad idolatra, o por tener más dinero, etc. Y no nos damos cuenta de la trampa que la sociedad nos han tendido.
Aunque no lo creas, la felicidad auténtica, real y duradera, está en nuestro interior, es gratis. Es una sensación general de bienestar que no tiene que ver con el dinero, ni las relaciones, ni con la apariencia, ni con el país de procedencia. Nadie te lo dice por la tele, ni en la prensa, porque sencillamente no interesa. La sociedad y su economía está basada en la infelicidad de la gente. Es bueno que descubras esto para poder salirte de 'la rueda del hamster'.
Sí te fijas, la gente feliz necesita menos cosas: Es menos ansiosa, menos impulsiva al comprar, no trabaja únicamente por dinero, valora otras cosas de la vida, no solamente lo superficial, tiene más consciencia de su entorno, de su alimentación, de la naturaleza... Y lo más importante, no necesita demostrarle nada a nadie, ¡porque simplemente es feliz!. Eso es lo que todo el mundo está buscando pero sin sospechar que el consumismo no le hará feliz nunca. Debemos buscarla en el camino adecuado, el camino adecuado es hacia adentro, es el que nos dá verdaderos frutos.
Necesitamos conocernos más a nosotras mismas y

3 comentarios:
en eso se equivoca. perdon que lo diga
pero es cierto. la envidia no tiene genero. la puede tener un hombre como
una mujer, tambien el hombre chismorrea
y como lo hase, facil chismorreando a la
mujer, sacandole sus cosas intimas y
a veces inventando de mas, que esta
se acosto conmigo y a la vez con 3 mas
tambien el hombre es chismoso y mas
que la mujer. eso lo se por experiencia
Estimada Amiga; respeto completamente tu opinión; y es cierto lo que dices. La envidia no tiene sexo, este articulo lo enfoque más hacia la mujer, porque a nosotras se nos ha exigido mas el tema de la belleza física, y los hombres se despreocupan mas de ello. Como se nos exige en la sociedad el papel de la modelito perfecta, eso lleva a una frustracion constante con nuestro cuerpo y con nuestro aspecto, cosa que normalmente no pasa con ellos, porque por el mero hecho de haber nacido hombres ya se creen que las mujeres tienen que aceptarlos como sean. Un poco como la version de los dibujos animados de "la bella y la bestia". La mujer aguanta todas las imperfecciones del hombre, y ella tiene que ser perfecta fisicamente, amorosa, compasiva, sin defectos... Por esto enfoque mas la envidia a la mujer en ese aspecto, creo que estamos muy desunidas entre nosotras, y en ese aspecto somos muy competitivas.
Y es cierto que a los hombres les encanta chismorrear las intimidades que tienen con sus novias, con otros amigos. Es otra de despreciar las energias femeninas. Pero no te preocupes, las mujeres cada dia estan recuperando mas sus derechos, y dandose su puesto y el valor que merecen. Nada se escapa a la ley karmica, el hombre que humilla a la mujer, sino comprende, vivirá en sus propias las humillaciones que ha hecho.
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