miércoles, 25 de mayo de 2016

Pornografía: ¿violencia aceptada?

Extraído del la web: Pikara Magazine

Por Marta L.

Me encontraba manteniendo una charla con unas compañeras de la Universidad, cuando ha salido el tema de la pornografía. Es sorprendente ver lo polémico que llega a ser un tema como este, como es casi imposible llegar a una opinión consensuada, como fácilmente nos sentimos atacados cuando hablamos de ella o como a veces se nos hace insoportable pensar en ella.

Lo que más me ha sorprendido, es ver cómo se ha filtrado en nuestra mente. Cómo hemos llegado a aceptar la violencia que hay tras ella, y cómo hemos normalizado las prácticas que se llevan a cabo. Todo esto, incluso entre las propias mujeres que son, teóricamente, las víctimas de la violencia de la pornografía.

En medio de la conversación que estábamos manteniendo, se me ocurrió decir una frase – medio en broma, medio en serio – que vino a decir: ”¡Algún día me haré activista antiporno, estoy harta!”, a lo cual una de mis compañeras – también, medio en broma, medio en serio -me respondió: ”Pues entonces deja de tener sexo, ¿no?”. ¿Qué me estaba diciendo con esto?

Es posible que la mayoría de personas no le den importancia a estos comentarios, pero una vez que tienes metida la perspectiva de género en la cabeza, no puedes evitar aplicarla a todos los momentos de tu vida, y este no iba a ser menos. ¿Cómo que entonces tengo que dejar de tener sexo? ¿El porno construye la realidad del sexo? ¿Si no me gusta el porno, entonces no debería gustarme el sexo? ¿Soy una estrecha, porque el porno no me gusta? ¿Qué puede aportarme el porno?

Cuando haces una búsqueda rápida en las páginas donde se muestra contenido pornográfico, encuentras fácilmente cuestiones relacionadas con violaciones, vídeos donde eyaculan uno o varios hombre sobre el cuerpo de una mujer, videos donde se practica sexo oral hasta el punto de estar ahogando a la mujer que lo está practicando. Vídeos, que en definitiva, usan a la mujer como si fuera un objeto, algo que está dando placer al hombre. ¿Debería satisfacerme esto? ¿Debería satisfacernos a las mujeres? Evidentemente, hay vídeos de contenido pornográfico que no muestran contenido de este tipo. Existen vídeos pornográficos que no muestran violencia, o al menos, no una violencia tan explícita. Pero la cuestión, es que durante la conversación que he mantenido hoy con mis compañeras, no se han mencionado estos matices. No se ha hablado de que el porno sea violento y vaya contra las mujeres, no me han respondido que ”bueno, hay porno violento y porno que no”. No, simplemente se ha aceptado como era, y se ha dado a entender que si no te gustaba, te aguantabas. De hecho, parecía que el porno fuera un daño colateral de las necesidades sexuales de los hombres. Un daño colateral que había que aceptar.

”El porno está hecho para los hombres. Es lo que hay. ¿Qué esperabas?”

Sigo sin entender por qué debería aceptar la pornografía o por qué mi sexualidad debería girar en torno a ella. No creo que tenga nada que aportarme, ni que tenga que aceptar la violencia que desprende solo porque socialmente se entiende que los hombres tienen ciertas necesidades que tienen que cubrir mirando vídeos de este tipo.

La pornografía enseña patrones, es una forma de educación sexual que se ha filtrado en nuestra sociedad y tiene mucha fuerza. Nos quejamos de millones de problemas relacionados con la sexualidad, de cómo muchos hombres no trabajan los preliminares y solo se dedican al ”mete-saca” y de todas las agresiones sexuales y abusos sexuales que tienen lugar, entre otras cosas. Pero, no enfocamos la vista en un elemento socializador como es éste, que precisamente, fomenta todo esto.

La pornografía, tal y como está siendo producida actualmente, es violencia.

La pornografía, transmite la violencia de la pantalla a las relaciones sexuales reales.

La pornografía, construye la realidad sexual de muchas personas. Si la aceptamos, la aceptamos con todas sus consecuencias.

Breve historia acerca de los privilegios.

El ilustrador australiano Toby Morris creó un cómic que nos recuerda que no todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Es una historia sobre dos personas nacidas en familias distintas, y acerca del papel que juegan sus familiares en sus respectivos destinos.



Recuerda este cómic antes de juzgar a alguien.


«La frase "la persona se hizo sola“ no existe, carece de veracidad. Todos estamos hechos por otras miles de personas. Cada ser que hizo algo bueno por nosotros, o nos dijo algunas palabras de aliento o aprobación, influyó en nuestra personalidad y nuestros hechos. Es por eso que se vuelven parte de cualquier éxito nuestro». 

George Matthew Adams, escritor.


Fuente: Genialguru
 

miércoles, 18 de mayo de 2016

“Cuando dejas de comer, el cerebro no funciona. No te cuestionas nada”

Li Kaczynski es una barcelonesa de 32 años. Ha estudiado psicología y ha trabajado de modelo desde que era adolescente. Hizo su primera dieta cuando tenía 9 años y le diagnosticaron anorexia a los 14. Ha estado ingresada en diferentes hospitales y centros en nueve ocasiones. Más de una vez pensó que no sobreviviría. Muchas de sus amigas y compañeras  murieron, la mayoría de infartos provocados por falta de potasio al vomitar, largas épocas de ayuno o porque se suicidaron. Hace pocos días se quitó la vida la última compañera con la que había compartido varios meses de terapia.

¿Qué sientes cuando te dicen que eres anoréxica?

Muchas chicas dicen “soy anoréxica” o “soy bulímica”. Yo no estoy de acuerdo. Yo estaba anoréxica. No es mi identidad, aunque la haya padecido prácticamente toda mi vida. Yo empecé a coquetear con el trastorno alimentario a los 9 años, lo que pasa es que hasta los 14 no me lo diagnosticaron. Empecé a tener síntomas claros a los 12 pero llevaba ya tres años haciendo dietas.

¿Sin que tus padres lo supieran?

No. En realidad, mi madre lo supervisaba. Lo aprobaba aunque yo no tuviera sobrepeso. Lo que pasa es que mi madre tenía un trastorno alimentario sin diagnosticar. No sé cuánto de habitual es pero es algo que suele pasar, porque hay muchísimas mujeres que tienen problemas con la conducta alimentaria, diagnosticada o no. De hecho hay muchísimas mujeres que están permanentemente a dieta; esto se llama permarexia. A mi madre le pareció bien porque yo, al contrario que mi hermana, no era una niña muy delgada.

Siendo una edad tan temprana ¿recuerdas tener ya entonces un canon de belleza al que querer parecerte, o esto es algo que surgió más tarde?

Yo siempre fui muy consciente. Me quería parecer al ideal de belleza que tenía en la cabeza. Recuerdo una cosa que fue clave en mi vida. Es uno de los primeros recuerdos que tengo, de cuando tenía cinco años. Estábamos comiendo en la mesa y a mí me gustaba mojar pan en el aceite de la ensalada. Mi madre me dijo “para ya de untar tanto pan” y yo le contesté “pero mamá, es aceite de ensalada, es light”. Yo, con cinco años, ya tenía presente el concepto light, la diferencia entre las grasas saturadas o el aceite crudo y ese tipo de cosas.

¿Siempre tuviste vocación de ser modelo?

No. Ni entonces, ni luego tampoco. Yo trabajé de eso porque me ofrecieron mucho dinero pero nunca quise ser modelo.

¿Es un tópico, o es cierto que hay muchos casos de anorexia en el mundo de la moda?

Hay muchos y más. No sólo de anorexia sino de otros trastornos alimentarios de los que la gente no habla como la ortorexia o la vigorexia. Ésta antes era más de hombres pero ahora modelos como Alessandra Ambrossio son finspo. Si la miras en pretemporada verás que está súper fibrada… Ahora ya no es sólo estar delgada sino machacarse en el gimnasio. En los Trastornos de la Conducta Alimentaria también hay modas y ahora está pegando esto.

Desde hace varios años, los certámenes de moda y las pasarelas aseguran que la anorexia es una preocupación para ellos y que hacen todo lo posible para prevenir la enfermedad.

Es mentira. Se supone que exigen un índice de masa corporal de 18,5 pero es mentira. Lo sé porque yo misma lo he comprobado. Hace aproximadamente un año, pasé un casting de un diseñador muy famoso que no puedo nombrar. En ese momento tenía un índice de masa corporal de 17,8.  Me dijeron que les había gustado pero si quería el trabajo debía adelgazar dos kilos. Les dije que mi IMC bajaba de 18 y que ellos habían suscrito el compromiso del 18,5 y me contestaron “Ya, bueno, ya sabes...”. No hice el trabajo.

¿Se habla de ello o es un tabú?

No se pronuncia la palabra anorexia pero todo el rato se habla de dietas, ayunos, del índice de masa corporal, del peso. Pesos que son evidentemente enfermizos. Alguien que mide 1,80m y pesa 47kg es evidente que respira de milagro. Es habitual presumir en plan “hoy he conseguido tomar sólo un zumo multivitamínico”. Hay muchas modelos que se alimentan sólo de media tableta de chocolate al día porque te da energía, no provoca gases y mantiene la barriga sin que se hinche. Una onza de chocolate para desayunar, tres onzas para comer y tal.

Antes has dicho que en los trastornos alimenticios hay modas.

Sí, modas. Yo he estado muchos años enferma pero cuando empecé ni siquiera se hablaba de anorexia o bulimia. Entonces vomitar se veía bien entre nosotras; estaba bien visto que vomitaras si te obligaban a comer. Luego de pronto las páginas pro-ana pusieron de moda no vomitar y animar a poner plátano en el café, a preocuparse por el potasio y cosas así, bajo el lema “muy delgada pero sana”. Entonces la bulimia pasó de moda y subieron la anorexia y la ortorexia.

Hoy ya no se lleva el discurso ese de “por mucho que coma estoy súper delgada”. Si te fijas en las fotos que cuelgan las modelos famosas en sus cuentas de Instagram, ya no verás a ninguna comiendo una hamburguesa. Hoy se lleva lo detox, ser vegana y beber mucha agua

¿Qué papel juegan las webs pro-ana, las páginas que hacen apología de la anorexia, en todo esto?

Me enseñaron todo tipo de trucos para engañar a mis padres, esconder comida y, paradójicamente, para adelgazar mucho sin morir. También a alienarme del mundo. En ellas aprendí que me cortaba, que me autolesionaba, para no sentir dolor emocional sino físico; eso fue positivo porque es cierto.

    "Alguien que mide 1,80 y pesa 47 kilos es evidente que respira de milagro."

¿Tuviste mucha implicación en ellas?

Fui administradora de una de las primeras web pro-ana en castellano a finales de los 90, cuando no había tantas como hoy. Les decía a las chicas que la visitaban cuánto, cómo y qué tenían que comer. Organizaba carreras de kilos, moderaba discusiones, recomendaba medicamentos... Jugaba a ser Dios, porque sabía que "manejaba" vidas humanas. Era como su sacerdotisa, su madre comprensiva, la que no les juzgaba por no comer. Era una cabrona.

Lo que pasa es que estando anoréxica se siente mucha soledad. Te quedas verdaderamente muy sola y aquella era mi familia. Me sentía necesitada y admirada. Una droga para el poco ego que me quedaba.

La referencia a la muerte está muy presente en el imaginario pro-ana. Es habitual leer cosas como “muere joven pero muere guapa”. ¿Es por conciencia del riesgo o más bien una referencia irónica?

Se ironiza. La mayoría de las enfermas no son conscientes hasta que están en un punto muy extremo. La mayor parte de las pro-ana dicen saber que van a morir pero no hay verdadera conciencia de enfermedad. Si la tuvieran, no promoverían la enfermedad entre gente que no está enferma o está al límite. Sí que hay un cierta conciencia de muerte. No es que quieras matarte pero prefieres morir que engordar. Quieres estar viva para estar delgada, pero prefieres morir a estar gorda.

¿Conciencia de enfermedad?

Es imprescindible para la recuperación. A una persona le pueden ingresar en un centro, cebarla de comida y que alcance un peso estupendo pero si cuando salga sigue sin creer que está enferma, va a volver a bajar de peso, a vomitar o a hacer lo que hacía antes.

    "Prefieres morir a engordar."

No sentirse a gusto con el propio cuerpo es algo que se da en prácticamente todas las mujeres, no sólo en las diagnosticadas como anoréxicas ¿no crees?

Pero es diferente que no te acabe de gustar tu cuerpo o que desarrolles un rechazo hacia el mismo. A muchas de las enfermas con trastornos alimentarios nos ha sucedido esto último tras haber sufrido abusos sexuales. Cuando pasas por algo como una violación sientes que ya no quieres tu cuerpo. Yo fui violada cuando tenía 12 años, por dos personas que eran mayores que yo. Fue entonces cuando empecé a autolesionarme, a vomitar…

Aunque el rechazo de mi cuerpo era algo de lo que yo era plenamente consciente, no supe el motivo hasta que tuve 22 años, durante uno de mis ingresos. Uno de los grupos de terapia era para las chicas que habíamos sufrido abusos sexuales. Gracias a este grupo, al oír cómo explicaban otras chicas la relación con su propio cuerpo y los abusos que habían sufrido de pequeñas, entendí lo que me había pasado a mí. Yo, hasta entonces, parecía que lo hubiera borrado. Me anestesiaba, sobre todo a través de las autolesiones. Hay que tener en cuenta que con los trastornos alimentarios hay mucha comorbilidad. Es muy habitual que esté asociada a otros trastornos: depresión, trastorno obsesivo compulsivo, hay muchos casos de bulimia con trastorno de doble personalidad, etc.

¿Te planteaste alguna vez cuando estabas enferma si ese deseo de adelgazar era algo que querías realmente o si el canon de belleza femenina es una imposición?

Es que cuando no te alimentas bien, el cerebro no funciona. Así de sencillo. Cuando no te estás alimentando bien no puedes pensar en nada. Llega un momento en el que ni siquiera tienes conversaciones normales, sólo hablas de dietas, peso, tallas, moda, calorías y modelos. Punto. Si alguien me hubiera hablado de feminidad, patriarcado o cualquier tema de género entonces, simplemente no me habría interesado. Te conviertes en monotemática.

¿Sólo te preocupaba bajar peso, nada más?

Para que te hagas una idea de hasta dónde llega la obsesión. Yo pensé que por las noches estaba desaprovechando el tiempo porque mientras dormía no quemaba calorías. Así que reduje mis horas de sueño y empecé a dormir en el borde mismo de la cama, para obligar a mi cuerpo a pasar en tensión toda la noche, con la esperanza de quemar grasa. Una persona que hace eso no está bien de la cabeza, ¿cómo pretendes que se plantee nada?

    "A muchas de las enfermas con trastornos alimentarios nos ha sucedido esto último tras sufrir abusos sexuales: cuando pasas por algo como una violación, sientes que ya no quieres tu cuerpo."

No me refería a cuando llegas a ese extremo…

Es que no hace falta llegar a ningún extremo. El problema con las enfermedades mentales es que la gente cree que, excepto que tengas esquizofrenia o trastorno bipolar, si no estás súper mal es algo que te has creado tú y hasta que no estás fatal no se lo toman en serio. No hace falta llegar a ningún extremo de nada. En el momento en el que alguien decide no comer para bajar peso, ya no está bien. Pese los kilos que pese, es una persona enferma.

Imagino que las relaciones sociales se deterioran mucho cuando estás en esa situación.

Es que te aíslas de todos. Se resiente todo, tus relaciones de amistad, de pareja y familiares. Ves a tu familia como los que te quieren hacer engordar, tus amigas no te importan y tu pareja te da igual. Además pierdes completamente el apetito sexual. No es que no tengas libido, es que deja de interesarte relacionarte con otras personas. Solo te importas tú. Tu cuerpo y la comida ocupan todos tus pensamientos.

¿Qué te parecen las campañas de prevención de la anorexia?

Algunas bien y otras son un desastre. Algunas son directamente contraproducentes. Por ejemplo, la campaña que hizo Oliviero Toscani para Nolita con la modelo Isabelle Caro poco antes de que ésta muriera no sirvió de nada y era muy hipócrita. Es muy perverso utilizar una vez más un cuerpo anoréxico como reclamo publicitario. Además, cuando esta campaña estaba en marcha, ella seguía posteando fotos de sus huesos en su blog. Sé de muchas niñas que tuvieron envidia de su aspecto. Es lo que siempre hemos llamado “orgullo anoréxico”.

    "No es que no tengas libido, es que deja de interesarte relacionarte con otras personas. Solo te importas tú."

¿Cómo es posible llegar a sentir envidia ante un cuerpo moribundo?

El trastorno de la imagen corporal asociado a la anorexia puede llegar a lo impensable. Por ejemplo yo, estando muy enferma, vi un documental sobre una hambruna en Biafra y al ver esos cuerpos desnutridos pensé “qué envidia”.

Igual que Isabelle Caro, ¿conoces muchas muertes relacionadas con los trastornos alimenticios?

Sí, sobre todo suicidios e infartos. Los infartos son más habituales con bulimia y los suicidios con anorexia. Depende del punto de la enfermedad en el que estés, lo vives de manera diferente. Cuando estás en un proceso de recuperación, estas muertes te sirven de revulsivo, te animan a no acabar así. Pero cuando estás en un momento en el que no hay conciencia de enfermedad, puedes llegar a considerar que son mártires. “Murió porque no pudo aguantar la presión de sus padres por querer engordarla”, yo he oído cosas así.

¿Qué le dirías a alguien que esté en la situación en la que estabas tú, si estuviera leyendo esto?

Le diría que le entiendo. Que entiendo esa necesidad, el dolor y la desesperación. Probablemente le han dicho mil veces que lo que importa es el interior y todos sabemos que no es verdad. Claro que importa lo de dentro pero el aspecto físico también importa, y más cuando eres adolescente. Entiendo que alguien quiera estar guapo o guapa pero que intente no matarse para ello. Si realmente cree que le sobran kilos, que vaya a un endocrino, nunca a un dietista. Sólo saben sobre comida y dietas, no saben casi nada de TCA. Y si no, que se junte con la gente que parece que dentro de un tiempo va a seguir viva. Cuando estaba ingresada, tuve el acierto de juntarme sobre todo con  las compañeras que parecían querer seguir vivas. Son las que me ayudaron y casi todas han salido adelante.

    "Una vez vi un documental sobre una hambruna en Biafra y, al ver esos cuerpos desnutridos, pensé: 'qué envidia'."

Fuente: Playgroundmag

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