En la actualidad existen muchos problemas sociales que ya conocemos, como: robos, asesinatos, drogas, etc. Y la verdad es que ni los políticos, ni los gobernantes encuentran una solución real a estos conflictos...
Y es que, si realmente diéramos el valor que tiene la educación de una MADRE a sus hijos, podríamos crear una verdadera trasformación social en la humanidad.
Lamentablemente hoy por hoy lo blanco se ha vuelto negro y lo negro es hoy blanco. Si observamos detenidamente los trabajos mejores pagados, son los que menos beneficios tienen para la sociedad, basta ver las enormes ganancias que se tienen en la venta de vinos, cigarros, pornografía, drogas, etc. Y lo risorio que es el sueldo del campesino que es el que nos alimenta o el del obrero que es el que verdaderamente produce la riqueza de un país.
"En este orden de cosas vemos que se ha menospreciado lo más preciado, la profesión de Ser Madre. Si las gentes tuvieran la Conciencia despierta, sabrían valorar a ese Ser que es la Madre, mas las gentes tienen la Conciencia dormida y por ello son incapaces de valorar realmente a esa criatura que es la madre. Es necesario pues, hacernos cada vez más conscientes de lo que es el Eterno Femenino."
La naturaleza ha depositado en la mujer valores extraordinarios, como la ternura, el amor, el sacrificio, intuición, dulzura, comprensión, que si bien puede algún varón tenerlos, es mucho más fácil encontrarlos en una mujer y en niveles muy elevados.
Esos son los valores que se necesitan para orientar sabiamente a los hijos, no en balde la naturaleza que es la misma Divinidad le ha otorgado el privilegio a la mujer de tener hijos.
Ha llegado la hora de comprender que el Eterno Femenino es el poder más grandioso de este Universo; ha llegado la hora de entender el ESTADO DE RECEPTIVIDAD TRASCENDENTE y trascendental que posee la mujer: Esa INTUICIÓN, esa capacidad que tiene para percibir directamente y por sí misma (y sin tantas teorías), la Verdad.
Una madre lleva a su hijo como parte de ella durante nueve meses, es obvio que nadie más que ella puede saber lo que sucede con su hijo, sus pensamientos y sentimientos, la forma de educarlo y orientarlo, esto no puede sustituirse con la mejor guardería infantil o con el cuidado de tal o cual persona.
Es de admirar a la madre trabajadora que ya por el abandono del varón o por la irresponsabilidad del esposo, han tenido que salir adelante trabajando sola para sostener su hogar, realizando los dos papeles de padre y madre, haciendo a veces los sacrificios más terribles, eso es algo prodigioso, formidable, digno de toda admiración y respeto.
Tenemos nuestra juventud cimentada en valores falsos que nos da una sociedad caduca y degenerada, el mal ejemplo de los mayores, la falta de vocación en los que nos educan y gobiernan, la perversidad que abunda en los medios de comunicación, la música actual tan decadente, nos está llevando cada vez a niveles más infrahumanos.
Más sea por la degeneración del varón que ya no podemos sostener ni siquiera nuestro hogar, o por el menosprecio de la maravillosa profesión de Ser Madre, la cruda realidad es que la mujer se ha salido del hogar y como consecuencia ya no hay en el hogar ese ángel que guíe a los niños o jóvenes, que les oriente en distinguir que es lo falso y lo que es real de este mundo en que vivimos, ya no hay ese consuelo para cuando los hijos estén afligidos o tristes, ya no existe el impulso para cuando estén sin ánimo o con problemas, ya no está ese apoyo gigante para caminar en la senda de la vida.
Ahora solo tenemos la guía de los amiguitos de la escuela o de la calle que quizás ya hayan extraviado sus pasos por el camino equivocado, o tenemos como maestro del crimen los programas de la televisión que tan detalladamente nos muestran el camino al asesinato, violación y robo; El acceso indiscriminado a Internet nos educa en forma totalmente grotesca y degenerada sobre la sexualidad, y qué decir de nuestra mente enajenada de tantos juegos de video o cómputo sin ética alguna, mezclados con violencia y ni una pizca de conocimientos útiles.
No negamos que haya que trabajar por conseguir dinero pues este es necesario, es útil, pues lo cambiamos por comida, por refugio, por ropa, por educación, pero si debemos reconocer que estamos en completo desequilibrio, nos preocupamos por el dinero y nos olvidamos del alma, de los valores de la conciencia, del alimento a los sentimientos puros.
Algunas mujeres se sientes acomplejadas por ser "solo" Madres, el podridero de teorías e ideas falsas que abundan como la mala hierba en tantas revistas, novelas, libros, etc.
Es el Ser Madre la profesión que más preparación y dedicación necesita y sobre todo vocación pues es el llevar de la mano al futuro de la humanidad. El ser Madre es misericordia infinita y justicia bien empleada, pues de otra forma es imposible una buena educación.
El ser Madre es poseer una pedagogía inusitada, pues al conocer los pensamientos y sentimientos de un niño, es capaz de elaborar toda una didáctica precisa, única, personalizada para el aprendizaje de los valores eternos.
El ser Madre exige renuncia total a los frutos de la acción, dando como resultado algo divino, fuera de este mundo, pues eso es lo que se llama amor. En fin el ser Madre es la tarea maravillosa de unir lo humano con lo divino.
Fuente: Revista SER Nº42