sábado 27 de junio de 2009

Ser Madre: Una profesión Divina


En la actualidad existen muchos problemas sociales que ya conocemos, como: robos, asesinatos, drogas, etc. Y la verdad es que ni los políticos, ni los gobernantes encuentran una solución real a estos conflictos...

Y es que, si realmente diéramos el valor que tiene la educación de una MADRE a sus hijos, podríamos crear una verdadera trasformación social en la humanidad.

Lamentablemente hoy por hoy lo blanco se ha vuelto negro y lo negro es hoy blanco. Si observamos detenidamente los trabajos mejores pagados, son los que menos beneficios tienen para la sociedad, basta ver las enormes ganancias que se tienen en la venta de vinos, cigarros, pornografía, drogas, etc. Y lo risorio que es el sueldo del campesino que es el que nos alimenta o el del obrero que es el que verdaderamente produce la riqueza de un país.

"En este orden de cosas vemos que se ha menospreciado lo más preciado, la profesión de Ser Madre. Si las gentes tuvieran la Conciencia despierta, sabrían valorar a ese Ser que es la Madre, mas las gentes tienen la Conciencia dormida y por ello son incapaces de valorar realmente a esa criatura que es la madre. Es necesario pues, hacernos cada vez más conscientes de lo que es el Eterno Femenino."

La naturaleza ha depositado en la mujer valores extraordinarios, como la ternura, el amor, el sacrificio, intuición, dulzura, comprensión, que si bien puede algún varón tenerlos, es mucho más fácil encontrarlos en una mujer y en niveles muy elevados.

Esos son los valores que se necesitan para orientar sabiamente a los hijos, no en balde la naturaleza que es la misma Divinidad le ha otorgado el privilegio a la mujer de tener hijos.

Ha llegado la hora de comprender que el Eterno Femenino es el poder más grandioso de este Universo; ha llegado la hora de entender el ESTADO DE RECEPTIVIDAD TRASCENDENTE y trascendental que posee la mujer: Esa INTUICIÓN, esa capacidad que tiene para percibir directamente y por sí misma (y sin tantas teorías), la Verdad.

Una madre lleva a su hijo como parte de ella durante nueve meses, es obvio que nadie más que ella puede saber lo que sucede con su hijo, sus pensamientos y sentimientos, la forma de educarlo y orientarlo, esto no puede sustituirse con la mejor guardería infantil o con el cuidado de tal o cual persona.

Es de admirar a la madre trabajadora que ya por el abandono del varón o por la irresponsabilidad del esposo, han tenido que salir adelante trabajando sola para sostener su hogar, realizando los dos papeles de padre y madre, haciendo a veces los sacrificios más terribles, eso es algo prodigioso, formidable, digno de toda admiración y respeto.

Tenemos nuestra juventud cimentada en valores falsos que nos da una sociedad caduca y degenerada, el mal ejemplo de los mayores, la falta de vocación en los que nos educan y gobiernan, la perversidad que abunda en los medios de comunicación, la música actual tan decadente, nos está llevando cada vez a niveles más infrahumanos.

Más sea por la degeneración del varón que ya no podemos sostener ni siquiera nuestro hogar, o por el menosprecio de la maravillosa profesión de Ser Madre, la cruda realidad es que la mujer se ha salido del hogar y como consecuencia ya no hay en el hogar ese ángel que guíe a los niños o jóvenes, que les oriente en distinguir que es lo falso y lo que es real de este mundo en que vivimos, ya no hay ese consuelo para cuando los hijos estén afligidos o tristes, ya no existe el impulso para cuando estén sin ánimo o con problemas, ya no está ese apoyo gigante para caminar en la senda de la vida.

Ahora solo tenemos la guía de los amiguitos de la escuela o de la calle que quizás ya hayan extraviado sus pasos por el camino equivocado, o tenemos como maestro del crimen los programas de la televisión que tan detalladamente nos muestran el camino al asesinato, violación y robo; El acceso indiscriminado a Internet nos educa en forma totalmente grotesca y degenerada sobre la sexualidad, y qué decir de nuestra mente enajenada de tantos juegos de video o cómputo sin ética alguna, mezclados con violencia y ni una pizca de conocimientos útiles.

No negamos que haya que trabajar por conseguir dinero pues este es necesario, es útil, pues lo cambiamos por comida, por refugio, por ropa, por educación, pero si debemos reconocer que estamos en completo desequilibrio, nos preocupamos por el dinero y nos olvidamos del alma, de los valores de la conciencia, del alimento a los sentimientos puros.

Algunas mujeres se sientes acomplejadas por ser "solo" Madres, el podridero de teorías e ideas falsas que abundan como la mala hierba en tantas revistas, novelas, libros, etc.

Es el Ser Madre la profesión que más preparación y dedicación necesita y sobre todo vocación pues es el llevar de la mano al futuro de la humanidad. El ser Madre es misericordia infinita y justicia bien empleada, pues de otra forma es imposible una buena educación.

El ser Madre es poseer una pedagogía inusitada, pues al conocer los pensamientos y sentimientos de un niño, es capaz de elaborar toda una didáctica precisa, única, personalizada para el aprendizaje de los valores eternos.

El ser Madre exige renuncia total a los frutos de la acción, dando como resultado algo divino, fuera de este mundo, pues eso es lo que se llama amor. En fin el ser Madre es la tarea maravillosa de unir lo humano con lo divino.


Fuente: Revista SER Nº42

miércoles 3 de junio de 2009

Paloma Cabadas: La energía de amar

Conferencia "la energía de amar no tiene sexo"

martes 19 de mayo de 2009

La tiranía de las normas sociales


Nos dejamos guiar rápidamente por la experiencia y la opinión de los demás, independientemente de si se adecua a nosotras, o a nuestra situación.

Nuestro mundo ha sido moldeado en gran parte por otras personas. Son ellas las que crean los productos que usamos, hacen las leyes que obedecemos y escriben los libros que estudiamos en los institutos, por lo tanto, estamos sujetos a su visión y conciencia particular del mundo a la hora de emplear sus reglas. A pesar de todos nuestros esfuerzos por perfeccionarnos, la verdad es que las personas tenemos un conocimiento limitado, motivaciones distintas, visiones parciales y un número diverso de otras limitaciones. Esto es algo que muchos de nosotros sabemos intelectualmente, aun cuando no pensemos demasiado en cómo afecta a nuestra manera de ver el mundo. Y así es como experimentamos nuestro mundo, la más de las veces: como si existiera al margen de la intervención humana.

Vemos las cosas que usamos, las normas que obedecemos y la información en que nos basamos como si fueran una verdad absoluta, independientemente del contexto o de la perspectiva. Las normas pueden ser una guía útil en un momento determinado, tampoco digo que destruyamos el sistema y reinemos en la vulgaridad y el egoísmo; no, no me refiero a eso, me refiero a que, con demasiada frecuencia obedecemos normas, como si poseyeran una lógica intrínseca que resulta razonable en todos los contextos. Nos enseñan a pensar en el interior de la caja, y en el exterior de la caja. Lo que yo quiero que nos preguntemos es: ¿Quién puso esa caja ahí? y ¿por qué?.

El temor a violar una norma nos anima a mirar a los demás para averiguar qué es lo que hay que hacer. Seguir a los otros está bien, a menos que nos perjudique. Pero ¿obedeceríamos siempre mecánicamente las reglas si supiéramos quién las creó, y con qué intención?. De no ser así, entonces es importante ponerle una cara a las cosas que implícitamente tratamos como si fueran verdades objetivas, para asegurarnos de que tiene sentido en el contexto actual.

Podríamos hacernos preguntas no sólo acerca de las normas, sino en todos los casos en que los demás piensan que algo debería encajar en nuestras vidas pero no es así. Dado lo distintos que somos los unos de los otros, es absurdo esperar que algo valga para todo.

La ciencia se enorgullece de su objetividad, y suele escondernos sus elecciones incluso cuando publica sus hallazgos. De hecho, la investigación científica se publica en las revistas de ese ámbito como enunciados probabilísticos, aunque en los libros de texto del colegio, y en las revistas populares se muestran como si fueran verdades absolutas. Esto promueve la ilusión de la estabilidad de las cosas.

La estabilidad es un esquema mental, y los que tienen confianza irrefrenable de que están en lo cierto con esta afirmación, confunden la estabilidad de sus esquemas mentales con la supuesta estabilidad de los fenómenos a los que se refieren...

La maestría en todas las cosas, puede venir, de una comprensión implícita de que las normas están hechas por personas en circunstancias determinadas. Cuando las situaciones cambian, la norma tendría que modificarse. Y ¿cómo sabemos la manera de hacerlo? Sabemos cómo hacerlo cuando estamos siendo auténticas, conectadas a nuestro Ser Superior. Hacemos nuestras elecciones basándonos en lo que es importante para nosotras en ese momento. No hay ninguna regla que pueda hacer eso.

Pongamos por ejemplo: la selección de los futuros alumnos en un examen de admisión. Los problemas comienzan cuando algún participante excluido del grupo, le da a su exclusión una significación psicológica, en vez de verla como el resultado de un acuerdo de un grupo de decisores. ¿De verdad nos importa la imagen que nos otorgan, por el resultado de contestar una hoja de papel? ¿Respetaríamos a alguien únicamente porque sabe la respuesta a tal o cual pregunta arbitraria? Si tuviéramos a esas personas delante de nosotras para que pudiéramos juzgarlas del modo en que ellas nos juzgaron indirectamente, ¿qué descubriríamos? ¿podríamos pensar en preguntas que ellas fueron incapaces de contestar? En la medida en que no tenemos en cuenta el contexto, no pensamos en cosas como éstas.

Fuente: Libro "La creatividad consciente" Ellen J. Langer. Editorial Paidós. Resumen de Shakty.


miércoles 22 de abril de 2009

El corsé invisible

En la sociedad posmoderna las mujeres viven permanentemente en un estado de pánico. Un día tras otro se nos repite que debemos parecernos a una modelo, so pena de quedar excluidas. Dicho modelo es el de la mujer delgada y sin arrugas. Las mujeres se pasan la vida forzándose y pasando privaciones, pero sin llegar a conseguir lo que la sociedad reclama de ellas: la transformación de su cuerpo. Como si el cuerpo estuviera hecho de plastilina, preparado para adaptarse a cualquier exigencia. Y cuando las mujeres no logran satisfacer esas exigencias (como perder 5 kilos antes del verano, para citar un ejemplo frecuente), tienden a desvalorizarse ellas mismas. De repente, pasan a verse como seres ineptos, sin voluntad e incapaces de alcanzar los modelos de vida que se han erigido en dogmas.

No conseguirlo las desespera y logra rebajar su autoestima, lo que todavía las empuja aun más hacia la búsqueda de la perfección, y si no consiguen -después del quinto régimen del año- perder grasa, ahí, en los muslos, algunas intentaran recurrir a la cirugía. ¿En nombre de qué ideal nos atrevemos a condenar de ese modo los signos de la feminidad?

En este campo, todo es escandaloso. Y en particular en lo que se refiere a la manera en la que cada una nos hacemos cómplices de esa esclavitud y de la brutalidad con la que se trata a la mujer: la moda y sus creadores, que a veces se comportan de un modo irresponsable; la publicidad, que aunque sólo pretende ser el reflejo de la sociedad, es la que crea los modelos, la prensa, que, a pesar de su deseo de proteger a la mujer no sabe desmascararse de esa tiranía. Y al aceptarlo, las mujeres tambien se convierten en cómplices de todo lo que les sucede. Pero ¿acaso pueden elegir? al catalogarlas de demasiado gordas, demasiado arrugadas o demasiado viejas... Les estamos arrebatando su espacio vital.

El culto enfermizo al cuerpo beneficia a un cierto número de industrias. La industria agroalimentaria, incluyendo el sector de los productos bajos en calorías y los alimentos sustitutivos, la industria cosmética, los laboratorios farmacéuticos, la cirugía estética, y los spa.

La condición de la mujer moderna, que vive sumida en el terror de pasar de los cuarenta y de aumentar tres kilos, es indigna en nuestra sociedad. Es una mujer que vive constantemente con miedo, un miedo que ella misma construye, día tras día, y semana tras semana. Ahora bien, una persona que tiene miedo no sabe elegir de la forma correcta. Cuando una mujer se la condena a vivir en todo momento en el temor de no ser como debiera, se le está arrebatando su libre albedrío.

En la presentación del articulo sobre las "gordas" aparecido en la revista 'Elle' de octubre de 2006, Catherine Roig se preguntaba: "¿Y si se suprimieran los regímenes?". Y aunque parezca una pregunta legítima y evidente, era la primera vez que alguien se atrevía a formularla en una revista femenina. Esta es la clase de liberación de la mujer que corresponde a nuestra época. Una mujer que se siente segura de si misma, que ama su cuerpo -aunque sienta la avalancha de opiniones de la sociedad en contra-, que saca la fuerza y el coraje de ser ella misma, y de verse como le da la gana. Salir del encierro en el que se vive, por causa de unos códigos estéticos irreales y asesinos, es una necesidad y un deber de todas las mujeres del mundo.


Fuente Original: Libro "El corsé invisible". Eliette Abécasis y Caroline Bongrand. Ediciones Urano.

martes 24 de febrero de 2009

Libérate del Miedo al Rechazo

Uno de nuestros mayores miedos culturales es el rechazo social y la sensación de ridículo. Somos esclavos del miedo al rechazo por nuestra necesidad patológica de pertenecer a un grupo.

El miedo al rechazo tiene su origen en las religiones más afiliativas, como la católica, donde siempre se ha hecho mayor hincapié en el 'espíritu afiliativo', y no en la orientación al logro, clásica del calvinismo (por ello vemos que los anglosajones se preocupan menos, por lo general, del “que dirán”). Esto pudo agravarse en buena medida en la época inquisidora, ya que era crucial vivir en armonía con la colectividad; puesto que cualquier vecino podía denunciarte por "bruja" o "brujo" , y la iglesia católica te enviaba a la hoguera, sin investigar prácticamente nada.

Analicemos más lo que incluye este miedo:

· Un Miedo irracional de que otros no te aceptarán por como eres, lo que piensas o cómo actúas.

· Patrón que lleva a una gran precaución en tu comportamiento e interacciones con otras personas.

· Estado mental que te hace incapaz de hacer o decir cualquier cosa por miedo al rechazo de otras personas, falta de aceptación, o desaprobación.

· Forma de ser de las personas que son muy dependientes de la aprobación, el reconocimiento, o la afirmación de otras para sentirse bien consigo mismos. Para mantener sentimientos de adecuación personal, estos individuos están constantemente preocupados por las reacciones de los demás hacia ellos.

· Actitud de auto-censura que inhibe la creatividad, la productividad, y la imaginación.

· Fuerza impulsora detrás de muchas personas que les impide ser seres humanos auténticos. Están tan atrapados por la necesidad de aceptación de otras personas que pierden su propia identidad en el proceso. Imitan las maneras en las que otros actúan, visten, hablan, piensan, opinan, y funcionan. Se convierten en los "clones" de los modelos que necesitan tan desesperadamente emular para ganar la aceptación.

· Proceso subyacente en la efectividad de la presión ejercida por los compañeros, que hace que la gente actúe de manera estereotipada dentro de una determinada subcultura o grupo. Anhelan el reconocimiento y la aceptación del grupo de referencia con quien desean identificarse.

· Actitud que roba gran cantidad de energía y da lugar a inmovilización y comportamientos contraproducentes y autodestructivos. Esta actitud fomenta un pensamiento y comportamiento irracionales, dando por resultado el estancamiento, la regresión, y la depresión.

· Fuerza impulsora de algunas personas para todas las acciones en sus vidas. Juega un papel importante en sus opciones referentes a su educación, elección de carrera, comportamiento en el trabajo, nivel del logro, relaciones interpersonales y maritales, vida familiar y comunitaria, y al modo en que pasan el tiempo libre.

· Acción de dar a los demás más poder del que se dan a ellos mismos respecto a cómo se sienten sobre sí mismos. Lo que otros dicen o piensan de esta persona determina cómo se siente consigo misma. Está totalmente a merced de otras personas para sentirse de un modo u otro. La autosatisfacción y creencia en uno mismo está en los demás. El miedo al rechazo es la abdicación del poder y control sobre la propia vida.

Más información:
http://www.cepvi.com/consultas/rechazo2.shtml
http://www.dragon-fly.es/index.php/Psicologia/Superar-el-miedo-al-rechazo.html

jueves 22 de enero de 2009

Reconoce tus Virtudes para Ser mas Fuerte


Si sientes que la opinión que tienes de ti misma sube o baja como los platillos de una balanza de acuerdo a cuánto y cómo te afectan las situaciones por las que atraviesas, necesitas fortalecerte interiormente. Para inclinar la balanza a tu favor puedes utilizar dos tácticas complementarias: Quitarle carga al lado problemático, y aumentar el peso de lo que pones en el platillo de lo positivo. Esta técnica apunta a que te ejercites en aumentar el peso de tus aspectos más positivos.

Pasos:

1.- Realiza una lista de las cualidades interesantes, positivas y buenas que observas en ti misma. Es probable que al principio te cueste reconocerlas, ya que estamos más entrenadas para reconocer nuestras fallas y errores.

Haz un esfuerzo por mirarte objetivamente, superar tus pudores y reconocer tus aciertos y virtudes. Ellos son tan verdaderos como tus defectos.

2.- Escribe una segunda lista con las virtudes que aluden las personas de tu entorno cuando hablan sobre ti. Si no recuerdas ninguna de sus menciones, pregúntales.

Esta segunda lista es muy importante, porque solemos minimizar aspectos positivos de nosotras mismas que, sin embargo, son valorados por la gente que nos rodea: familia, amigas/os, compañeras/os de trabajo o estudio.

3.- Arma un tercer listado combinando ambas enumeraciones y ordena tus virtudes colocando al principio aquellas características que consideres más interesantes para tu desarrollo actual.

En cada momento que efectúes estos listados, tus necesidades e intereses podrán modificar el orden de estas cualidades.

4.- Escribe una frase que te describa cabalmente, utilizando los atributos positivos que has reconocido de ti con este ejercicio.

5.- Aprovecha tus virtudes o atributos positivos en tu vida cotidiana y ponlas al servicio de tus proyectos.

Accionar desde lo mejor de ti misma, te dará un fuerte impulso a la acción.

6.- Cuando te enfrentes a situaciones en las que tu autoestima se tambalea, recuerda la frase que has escrito para describirte en base a tus virtudes. Toma su fuerza y sigue adelante sin dudar más de ti, sabiendo quien eres.

IMPORTANTE

Reconocer nuestras virtudes es tan importante y propiciador del desarrollo como aceptar nuestras debilidades o defectos. Seremos sinceras y podremos crecer si utilizamos este conocimiento a nuestro favor para desarrollarnos.

Fuente: http://www.biensimple.com/pages/viewpage.action?pageId=7407434

jueves 15 de enero de 2009

Hacer seguro el mundo para las mujeres: Comenzar por una misma


Si alguna vez vamos a crear seguridad en el mundo externo, primero hemos de crearnos seguridad en nuestro cuerpo. Si cuando nos desvestimos para acostarnos nos miramos en el espejo y nos reprendemos por el tamaño de nuestros pechos o la celulitis, no estamos haciendo nuestro camino; no estamos a salvo con nosotras mismas. Si no podemos crear dentro de nosotras un espacio seguro para nuestro cuerpo, su forma, su volumen, sus funciones naturales y su peso, si siempre estamos menospreciándolo, ¿cómo podemos esperar que otra persona nos cree salud en el exterior? Y aunque alguien lo hiciera, de todos modos continuaríamos llevando dentro a nuestra terrorista interior.

La verdad es que solo podemos cambiarnos a nosotras mismas, no a otra persona ni cosa. Eso es bueno, significa que no es necesario esperar a que otra persona lo haga por nosotras. Una amiga mía le regalo a su hija una camiseta con esta frase: “¿Y si no llega nunca el caballero de brillante armadura?”. ¡Que idea! ¡Qué alivio, en realidad! después de siglos de que nos dijeran que otra persona podía y debía cuidar de nosotras y que de hecho lo haría, ahora tenemos la oportunidad de aprender a cuidar de nosotras mismas, juntas. En la portada del folleto del Boston Women´s Fund dice: “Las personas a quienes hemos estado esperando somos nosotras mismas” ¿No sientes más energía con solo leer eso? Podemos comenzar a salvarnos ya. Podemos comenzar a vivir nuestra vida ya.

Cuando nos cambiamos por dentro permitiéndonos experimentar y reconocer nuestras emociones y heridas por tanto tiempo suprimidas, así como nuestras esperanza y sueños para nosotras, nuestra familia y nuestro planeta, cambian por fuera las condiciones de nuestra vida. El trabajo por los cambios sociales debe ir de la mano con la disposición a sanar dentro de nosotras todos los mensajes interiorizados de culpa, duda y odio por nosotras mismas que llevamos codificados en nuestras células. De otro modo, nuestros actos salen de lugares interiores no sanos y suelen recrear la polarización y el sufrimiento. Ser conducidas por el espíritu significa vivir comunicación con nuestra guía interior. Escucha en silencio ¿Qué necesitas hacer a continuación? Tal vez simplemente estar quieta un rato sea la mejor manera de sanar o ayudar. Quizá no hay nada que necesites hacer en este momento. No hay una sola “manera correcta” de sanar el cuerpo. Lo mismo vale para cualquier otro aspecto de la vida. Cada una debe encontrar su camino sola. Emerson escribió una vez: “La esencia del heroísmo es la confianza en uno mismo”. La confianza en una misma es más que la esencia del heroísmo; es también la base para confiar en nuestra intuición y en la voz sanadora de nuestras células. Discernir los auténticos mensajes de nuestro yo más profundo (y de nuestras células) no es tarea pequeña. En realidad es un trabajo de héroes.

Hace falta valor para aprender a respetarnos a nosotras mismas y respetar nuestro cuerpo, al margen de las heridas recibidas, de nuestro peso actual, de con quién estemos casadas o de cuales sean nuestras preferencias sexuales. La autosanación es proceso muy personal e individual. Requiere un desarme personal, negarse a continuar en guerra con una parte del cuerpo que trata de decir algo. Una de mis pacientes, miembro de Alcohólicos Anónimos, resume bellamente esto: “Cada mañana pido una buena disposición para hacer lo que sea que deba hacer. Y también pido ser enseñable. Ha habido períodos en mi vida en que nadie podía enseñarme nada: yo creía que lo sabía todo. Jamás quiero volver a ser así.”

Comprométete a vivir tus sueños día a día. Ese es el proceso que se requiere para nuestra familia, nuestra comunidad, nuestro planeta. Y ahora, te deseo que continúes adelante, a echar una siesta, a sentir el sol o la luna en la cara, a disfrutar de una comida lentamente, sabiendo en el fondo que el siguiente paso para sanar y vivir dichos ya está ahí, esperando a que lo escuches, esperando a nacer en el mundo, a través de ti, amada mujer.
Extraído del libro: "Cuerpo de Mujer, sabiduría de mujer". De Christiane Northrup

sábado 13 de diciembre de 2008

Música Celta

Enya - Amarantine



Connie Dover- The Fountain



Loreena McKennitt - Between the Shadows